Ignacio Esta mañana me desperté más cansado y malhumorado que de costumbre. Pareciera que la alarma sonó solamente 3 minutos después de que pudiera conciliar el sueño. Hice un par de cálculos mentales y si bien no fueron 3 minutos, sí fueron solo 3 horas. Anoche me costó dormir y recién logré hacerlo aproximadamente a las 04:30 de la madrugada. Los 40 minutos de más de trote en la cinta luego de finalizar mi hora de gimnasio no fueron suficientes para que mi mente se apagara tras el encuentro con Camila. La noche anterior pasé largas horas tumbado boca arriba en la cama, buscando la manera de librarme de esta sensación tan incómoda de querer ahuyentarla cuanto antes y al mismo tiempo morir de ganas por aferrarme a ella y no dejarla ir nunca más. Después de darle vueltas a la idea de que

