No lo puedo creer –¿Es una broma? –No Alison, ve– Adam me apunta a un micrófono, el cual se encuentra en una sala de sonido, ingreso en ella, al llegar al frente del micrófono mis nervios son mucho, pero trato de apaciguarlos mirándolo a él. No me centro en las cinco personas que tengo al frente, cinco de los productores más importantes del estado. –Señorita Alison su esposo nos dijo que usted tiene mucho talento, en unos segundos saldrá al azar una melodía y la letra saldrá en esa pantalla, así que la escuchamos–hace una seña al chico que controla la música. Respiro profundamente y veo como Adam camina al lado de ellos, en ningún momento quita su mirada sobre la mía, eso me da confianza, lo voy a matar después de esto. No puedo creer que me trajera engañada a este lugar. No mentiré

