—¡¿Porque crees que papá no me deja?!- suspira y baja la vista un poco desilusionado de que su padre no lo haya elegido como su séptimo favorito de la lujuria. Ya que el puesto había estado vacante porque quién lo ocupaba había roto las reglas siguiendo los pasos de su antecesor y Thomás lo había tenido que sancionar y castigar ¡aquellos demonios lo volvían loco!. -el debe de tener sus razones corazón, pero no por eso tenes que sentirte de esa manera...- le explica siendo lo más dulce posible. -¡¡¿Crees que no soy lo suficiente para ese cargo?!! ¡vos también sos la reina y podrías decidir sobre mi postulación!- la rubia lo mira suspirando mientras que hago una entre sus manos a su pequeña bebé de dos años y medio la cual duerme completamente ajena a los reproches de su hermano. -corazó

