Jeremy —He invitado a Estella y su hija a cenar —dice mi madre mirándonos con una sonrisa, especialmente a mí. —Que bien cariño —responde mi padre. Yo me quedo en blanco, no tengo idea quien es Estella y cuál será esta hija de la que hablan y por la que mi madre me sonríe como el gato que se comió al canario. —Vendrán el sábado. —Sus ojos permanecen en mí cuando habla—. Así que espero nos comportemos adecuadamente. Jadeo horrorizado. —Estás acusándome de ser un bárbaro en la mesa. —No un bárbaro, más bien un niño peleando por su juguete. —Yo nunca actúo así. —Me cruzo de brazos ante estas infames acusaciones. —Bueno, tal parece que la hija de Estella saca ese niño travieso y competitivo de ti. —Mi padre sonríe ante mi mirada de cejas levantadas y madre imita mi cruce de brazos s

