Natalia Imbécil. Jeremy es un maldito imbécil. No puedo creer que esté hablando mal de mí cuando es él quien me engañó y jugó conmigo. Pendejo, se puede ir a la mismísima mierda; él y sus putos chocolates y miradas de cachorro que me da. Buenos, los chocolates ya me los comí. No pude resistirme. ¡Tenían relleno de fresa! Bien podría comprar unos iguales y tirárselos en la cara. No, eso es muy infantil y tonto. Mejor sigo ignorando su existencia. Han pasado dos semanas y he logrado hacer como que él no existe. Además, el trabajo represado por las otras dos semanas que estuve fuera de la escuela por encontrarme en Cali, me han ayudado a sacarlo de mi cabeza. —No te preocupes Nata, él es un idiota. —Lo sé Ry. —Podemos vengarnos, ¿si quieres? —No Aisha, si hago algo el creerá que

