–Señorita Andy y señor Jonathan los buscan abajo – dice Mariana –No estamos Mariana –respondió Jonathan recostado en la cama –Me temo que la señora Miranda ya dijo que sí –mencionó apenada –Bien, entonces bajamos en unos momentos –expresó Jonathan Mariana salió un poco apenada, el pequeño Jackson apenas acaba de dormirse y esperábamos finalmente poder descansar un poco, como un niño podía agotar tanto, quiero decir somos dos y si contamos a mi madre somos tres. –Odio a mi madre –comenté –Ni los turnos en el trabajo son tan cansados –protestó Jonathan. Cruzamos miradas un momento y sonreimos por la locura que es todo esto. Finalmente nos levantamos a darnos una ducha para tratar de disimular el cansancio para bajar a la sala. –¡Sorpresa! –Gritaron todos, eran las chicas del restaur

