Después de quedarme unos instantes sin habla e inmóvil, di un pequeño paso torpe hacia delante. Sentí como las rodillas por unos instantes se me doblaron y si no hubiese sido por JT habría acabado en el suelo. —Veo que te has emocionado y todo.— susurró y se pasó mi brazo izquierdo alrededor de su cuello, para ayudarme a dar pasos hacia la puerta de entrada. —Cuanto más cerca estés de mi, mejor. Así controlaré lo que pasa por esa cabecita cuando estás sola.— añadió dándome un motivo por el que quedarme ahí. El querer controlarme se estaba convirtiendo en una obsesión para él... Quería saber todos mis movimientos en el juego y fuera de él. Acabaría volviéndome loca muy pronto... Esto no lo decidió de la noche a la mañana, lo tenía planeado, quizás desde un prinicipio... Por esa teoría a

