El laberinto parecía no tener final. Los minutos de juego se conviertieron en un par de horas. Lo peor de todo en estos momentos era la sensación que tenía... Era como si hubiese estado dando vueltas en rodeos, me sentía como una completa idiota. Lo único que me alegró un poco fue el que no apareciesen mosntruos, ni bichos raros durante el juego. Lo único que me ponía nerviosa eran los gemidos o ruidos extraños que producía JT. A veces parecía que estaba roncando, otras veces que daba suspiros y las que quedaban... Era incapaz de identificar y describir ese sonido. Decidí ignorarlo, pero no pude evitar que mi cuerpo se erizase al oírlos. Antes de tomar alguno de los caminos que se me ofrecían, revisaba el dibujo del mapa que me envió Salvatore. Al parecer... No me engañó con sus intenci

