Pov Regina —¡Luces hermosa!—Le dije viéndola lentamente de arriba hacia abajo, su vestido blanco como la nieve, perfectamente confeccionado en tela de encaje, su cabello perfectamente recogido y con un velo en la parte de atrás que sujetaba su cabello en un moño y su magnífico maquillaje que hacía contraste con su lindo rostro, mi mejor amiga se veía muy hermosa. Ella me sonrió y tomo mis manos. —Tú también te ves hermosa, deseo de todo corazón que llegue el día en el que alguien se pueda enamorar de tu alma, porque el físico con el tiempo se desgasta pero el alma siempre sigue intacta—Pau me dijo, yo empezaba a sentirme conmocionada por sus palabras. —No lo sé Pau, es decir, solo mírame—le dije señalándome con mis manos—ni siquiera pude hacer algo tan sencillo como traer tacones porqu

