Capítulo 7

2326 Words
Adam Davis 24 de diciembre, 2017 Los villancicos suenan por toda la casa, el olor concentrado de las galletas y bizcochos recién orneados se siente en cada rincón de la casa, la voz melodiosa de mi madre tararea los villancicos que siempre suenan en esta casa el veinticuatro de diciembre y mi padre observa los movimientos de mi madre con atención y deleite. Los veinticuatro siempre han sido iguales todos los años desde que éramos pequeños; mi madre emocionada desde días anteriores y deseando feliz navidad a todos los vecinos antes de la fecha, mi padre observando la alegría desbordante de su esposa y sonriendo como un enamorado. Pueden pasar los años, pero ellos siguen siendo la misma pareja amorosa. -Buenos días familia-saludo bajando las escaleras, camino hacia mi madre dejando un beso en su rosada mejilla la cual huele profundamente a vainilla -buenos días, mi bebe-dice mi madre dándome dos besos en las mejillas -buenos días, hijo aprovecho cuando mi madre se distrae a robar unas cuantas galletas del mesón, cojo varias de chocolate con nueces; son mi mezcla favorita para las galletas y aún más con leche tibia, aunque crezca siguen siendo mi debilidad. - ¡Adam son para más tarde! –chilla mi madre, rio saliendo de la cocina- eran para la fiesta no para ti -te quedaron exquisitas madre-grito acabándome la última galleta -unas cuantos no hacen la diferencia, Iriana -claro que sí, Alexander-escucho a lo lejos como lo contradice mi madre camino por la calle ajustando el grueso abrigo, protegiéndome mejor del frio de Londres. Las calles están llenas de nieve; camino con lentitud por la nieve apreciando el paisaje que me rodea, respiro profundamente sacando humo de mis labios. Entro al café pidiendo un capuchino cargado y bien caliente; Emma está en una mesa con el portátil afuera escribiendo rápidamente en el, me acerco hacia ella, pero no nota mi presencia hasta que me siento al lado de ella. - "la oscuridad viene a reclamar su podrida alma, el tiempo se ha cumplido y ahora es tiempo de pagar su deuda"-cito lo que ha escrito -joder que susto-exclama llevándose una mano contra su agitado pecho-casi me provocas un infarto, Adam -que boquita sucia tienes querida Emma -como si tú no la tuvieras igual de sucia-refunfuña -tienes razón-sonrió agradeciendo al mesero el cual deja mi capuchino en la mesa- ¿lo estas escribiendo o corrigiendo? –pregunto mirando su computador -escribiendo-susurra-solo son ideas sueltas -ideas sueltas muy buenas, tienes talento en esas manos y cabeza, demasiado querida Emma-la elogio provocando que se sonroje -gracias, pero unas ideas sueltas no darán para todo un libro -eso es lo que tú no sabes-tomo un trago de mi bebida quemándome un poco la lengua- ¿vas a ir a la fiesta? ella asiente, cerrando el portátil y su agenda de notas- ¿y tú qué haces acá pensé que estarías robándole galletas a Iriana? -robe unas cuantas, puedo decir que siguen siendo igual de buenas, exquisitas como siempre-hago el gesto de lamerme los dedos- me salió un trabajo de última hora, ya sabes siempre hay que estar corriendo-suspiro-tu trabajo se ve mucho más fácil que el mío -no es tan fácil como se ve, no te dejes engañar -lo sé, solo que poder sentarse y leer es algo que me agrada demasiado; tu puedes hacer eso siempre ¡te envidio! -no seas tan dramático, Adam-se ríe -bueno el tiempo corre y se me está haciendo tarde-agarro mis cosas-nos vemos en la noche -nos vemos en la noche-salgo del café caminando hacia mi destino. Un edificio en obra negra es lo único que está en la dirección que me dieron, la reviso varias veces sin estar seguro de que este sea el lugar correcto; pero sigue siendo esta dirección y este edificio en proceso de construcción. Un hombre sale del edificio caminando hacia donde estoy, tiene varios abrigos sobre él que hacen imposible saber quién es; a medida que se acerca y su forma de caminar se me hace reconocida me doy cuenta que es Nick el cual está caminando como un pingüino con las densas cantidades de ropa que lleva sobre él. -llegas cinco minutos tarde, ¿Qué haces parado acá afuera sin entrar al edificio? –pregunta apenas se detiene a mi lado, con un café en sus manos -no esperaba verte acá Nick, ¿Qué hacemos en este lugar exactamente? –Nick gruñe caminando hacia el edificio dando un ligero sorbo a su café. Nick es una de las personas que odian el frio y siempre reniega de los climas fríos de Europa, algo que no me sorprende siendo el latino. -hoy comenzaran con una sesión de fotos - ¿fotos con este clima? estamos a unos cuatro grados centígrados, me voy a congelar si me llego a quitar la ropa-exclamo desconcertado -tenemos café y calentadores-expresa como si fuera la solución para una posible hipotermia. Varias personas caminan alrededor de lo que se usara como el escenario para las fotos, el lugar es igual o más rustico, como se aprecia en la fachada. Las luces y cámaras están en sus lugares, la iluminación es potente pero aun así el lugar es demasiado frio para animarme a quitar las capas de ropa que tengo encima; en este momento me niego hacer el que sufra el infernal frio de Londres; observo el vestuario escéptico, solo veo pantalones y alguna que otra chamara, no hay nada que sea lo suficiente grueso para conservar el calor. - ¡Me niego! –murmuro esperando que solo me escuche Nick, el niega sin darme oportunidad de salir de esta situación. -te gusta tomar duchas de agua fría, también entrar en bañeras con hielo después de un partido difícil; piensa que es lo mismo - ¡No es lo mismo! –murmuro indignado, una fotógrafa se me acerca con una enorme sonrisa; sonrisa que en este momento odio; trae con ella el primer vestuario que tengo que usar con una enorme cobija de lana, agarro el vestuario susurrándole unas gracias ante que pueda decirme algo-ojalá este frio valga la pena-gruño hacia Nick, robándome su café. Camino temblando hacia donde las fotógrafas me quieren, sigo sus indicaciones acomodándome lo mejor que puedo sobre el banco de madera. le cuerpo me tiembla incontrolablemente tensiono los músculos tratando de detener los temblores, pero no sirve de nada-Gracias-susurro cuando un asistente me trae un café caliente, me lo tomo de un sorbo haciendo que el frio se vuelva más soportable, comenzando con la sesión de fotos. - ¡Muévete hacia la derecha! saca más pecho-me grita una fotógrafa sigo sus ordenes - tensa los músculos del brazo, deja que caiga un poco la chaqueta-exige otra pasan dos horas, entre ordenes de ella y cambios de vestuarios, los cafés vienen y van en todas direcciones; he tomado más café hoy que en toda mi vida y aun así el frio regresa cada vez más fuerte después de una taza caliente de café. -listo, hemos terminado-grita alguien, siento alivio apenas escucho esas palabras y corro a cambiarme por mis abrigadoras ropas; sintiendo el calor volver a mi cuerpo cuando el frio ya no es tan intenso sobre mi piel-ha sido un placer trabajar contigo Adam Davis, dentro de unas semanas saldrá esta sesión de fotos y tu lanzamiento en este mundo -el placer ha sido mío-respondo- ¿Dónde te vas a quedar? –le pregunto al pingüino de Nick -pensaba volver hoy mismo, odio el frio de Londres, odio todo el clima de Londres-farfulla temblando -puedes quedarte en mi casa, solo por hoy, sabes que siempre eres bienvenido-el asiente-además está la fiesta familiar -eso no se puede llamar familiar, Adam -pero lo es-lo interrumpo-y tu estas invitado, así que andando. Cuando llegamos a la casa son casi las siete de la tarde, la casa esta iluminada con diversas luces de diferentes tamaños y tonalidades de amarrillo; una música suave se escucha desde adentro de la casa y en el fondo la melodía de dos guitarras. La puerta está abierta con un tapete rojo en la entrada, un intenso olor a comida y vino inmunda mi nariz apenas entro dándome cuenta del hambre que traigo, el estómago de Nick gruñe estando de acuerdo con el mío. Allen y Owen están en la despejada sala al lado del árbol tocando las guitarras, tatarean una canción sin perturbar la música que mi madre o padre han puesto; la decoración es toda cristalina en tonos blancos, negros y dorados tal como mi madre me lo había descrito como una cinco veces en el transcurso de los días; el árbol eclipsa todo lo que le rodea. Claro cuatro metros de pino no pueden pasar desapercibido tan fácilmente. - ¿Acaso el hada del bosque vino hacer sus travesuras en tu casa? –pregunta embobado Nick mirando el árbol de navidad; nunca esperaba ver esa mirada en su cara por un árbol de navidad, siendo el un odioso de la navidad. -mi madre se ha escapada de un bosque robando un poco de el-respondo con burla, el asiente y me sigue hacia el piso de arriba. - ¿listo? –pregunto cuando Nick sale de la habitación con un traje azul oscuro, y una camisa negra bajo el chaleco del traje; el asiente. La mayoría de los invitados están reunidos en el lugar, los muchachos de la banda están hablando con Zoe, Emma y Gael; el cual ha regresado de su luna de miel hace unas horas, Leah está a su lado con una enorme sonrisa, radiante como siempre. Allen mira a Zoe con indiferencia ignorando su presencia, solo contesta cuando ve que es necesario; provocando que la pelirroja se vaya enojando poco a poco con la actitud infantil de mi hermano menor; no se puede esperar mucho de él a sus veinticinco años. Allen siempre ha sido un celoso y malicioso cuando alguien le cae mal y Zoe siempre le ha caído mal. -buenas noches, bellas damas-saludo cogiendo una copa de un mesero-estas radiante esta noche Leah - ¿Cuándo no lo estoy cuñado? –me sigue el juego -nunca querida cuñada-rio cuando ella no aguanta la carcajada que le provoca toda esta situación-muchachos él es Nick mi amigo y manager; Nick ellos son los integrantes de the hunther y mi cuñada -un gusto conocerlo-hablan todos al mismo tiempo -estas bellas señoritas son Emma Scott y Zoe Williams, señoritas con ustedes Nick - ¿Zoe Williams? ¿acaso es tu ex? –los dos asentimos-un gusto conocerlas-es lo único que dice Nick sin dirigirle otra mirada a Zoe; pero sé que en toda la noche la estará observando; Nick para mí es como otro hermano y el me considera uno, así que no me extrañaría que lo hiciera. Allen, Owen y Evans se adueñan de la música tocando algo más movidos, las personas se comienzan a mover hacia la improvisada pista de baile, bailando con sus acompañantes. Gael jala a Leah hacia sus brazos llevándola hacia la pista. Callum está encima de Emma molestándole la existencia, la castaña lo mira intensamente buscando la manera de deshacerse de él o matarlo en el intento, hay tanto odio en ella; una rubia se acerca hacia donde estamos, Zoe se coloca a mi lado marcando territorio. -Hola-susurra la melodiosa voz de la rubia, mirando a Nick, el cual la observan sin ningún interés intimidando a la rubia- ¿podrías concederme este baile? –pregunta armándose de valor, Nick la observa durante unos largos minutos antes de aceptar; todos observamos con atención la escena para salvar a la rubia si Nick llega a rechazarla. pero no pasa; ella le sonríe y se dirigen hacia la pista de baile-pensé que íbamos a tener una rubia llorando-murmura el pelirrojo totalmente serio -Nick intimida-susurra Zoe, Emma asiente estando de acuerdo con ella. Zoe me mira intensamente esperando que haga algo con ella, solo la miro con una pequeña sonrisa esperando que se impaciente y lace sobre mí; la pelirroja se impacienta así que decide dar el primer paso ella, me jala hacia ella alejándome de los demás, llevándome hacia la pista de baile. -parece que el destino quiere que estemos juntos-escucho como Callum le dice a Emma -parece que tenemos diferentes destinos, adiós pelirrojo-responde Emma disimulando su irritación - ¡pequeña! –grita el pelirrojo es lo último que escucho antes de alejarme con Zoe -tan impaciente-susurro en el oído de Zoe cuando pasa sus manos por mi cuello, atrayéndome hacia ella; yo gustoso dejo mis manos sobre sus caderas. Tenemos varias miradas sobre nosotros, diferentes miradas; algunas maliciosas, otras interesadas, algunas más de rechazo; pero ninguna de ellas me importa. -estabas demorando demasiado-se queja con un adorable puchero sobre sus labios, me rio moviéndonos al ritmo de la música, sus caderas se ondulan a cada paso que damos, sus movimientos lentos y tentadores se siente contra mi cuerpo; en especial contra mi cadera- ¿Cuándo vamos a estar bajo el muérdago? –pregunta con descaro -solo pide y yo cumplo Zoe -entonces vamos por el mejor muérdago-susurra jalándome fuera de la pista de baile-parece que alguien se nos adelantó-susurra señalando a cierto pelirrojo con una castaña. Callum tiene atrapada debajo del muérdago a una Emma colorada casi del color rojo intenso de su vestido, la cual está clavando las uñas sobre sus hombros buscando causarle el mayor dolor posible; el pelirrojo no se intimida con su menos que amistosa caricia devorando profundamente sus labios, dejando pequeñas caricias sobre su mejilla sonrojada, provocando que la castaña se ablande un poco aceptando su beso con menos agresividad. -no necesitamos un muérdago-susurro contra le oído de Zoe, jalándola hacia fuera de la casa-solo déjate llevar-murmuro contra sus labios. Jugueteo con sus labios dándole pequeños mordiscos y lamiendo su regordete labio inferior; devoro su boca con lentitud y deleite, recorriendo sus pronunciadas curvas, fascinándome como su cuerpo se entrega ante mis caricias y me deja hacer lo que quiero.
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