Capítulo 12

1110 Words
Adam Davis 4 de enero, 2018 Cuatro horas de viaje sentando en la silla más incómoda del mundo, el avión se movía de arriba y abajo con las turbulencias. Ha sido uno de los peores viajes que eh realizado y aun así toda esta experiencia no es suficiente para minimizar lo que tengo que afrontar dentro de unas horas. Aún no obtengo ninguna noticia sobre Claire y su guarda espalda, mi cabeza no ve que tengo suficiente con este problema que repite una y otra vez la conversación que tuve con Emma y Zoe recordándome lo que eh dejado en Londres y como eh sido un idiota con Zoe. Pero eso ya no importa. Ahora mismo espero tener noticias de la anti-rubios y su misterioso guarda espalda el cual amenazó a Hamilton sin ninguna duda en su voz. -abrochen sus cinturones estamos a punto de aterrizar-dice una azafata con voz y expresión amable, abrocho el cinturón preparándome para descender esperando que sea feo. El aterrizaje es horrible más de los que esperaba, mis órganos suben y bajan de un tirón, mi cara está pálida y siento la presión de vomitar todo. Huyo del avión apenas podemos desbordar, busco apresuradamente las maletas, pero la máquina que las trae es demasiado lenta tomándome unos minutos de mi parecido tiempo. Todo va en contra mío el día de hoy, salgo buscando un taxi uno se detiene delante mío y una rubia me roba el taxi con un niño pequeño en sus brazos, la rubia me agradece en un grito seguida de la voz del pequeño nene pelinegro y pálido. -Al hospital central-le pido al taxista este asiente colocando en movimiento. llegamos rápido al hospital el transito no estuvo pesado, así que en estos momentos estoy pregunta a la enferme la cual me mira atentamente con sus mejillas sonrojadas; donde se encuentra la habitación de Claire, ella me da las indicaciones y camino hacia el cuarto piso. Encontrándome con algo desagradable en mi camino hacia la habitación 420 una pequeña molestia está obstruyendo mi paso. -no seas tan sínico de aparecerte en este lugar a lanzar más de tus amenazas-gruño llegando a la habitación de Claire-acaso no temes por tu vida Hamilton -deja de estar difamándome muchacho, no te conviene meterte con alguien de mi nivel-responde altivamente - ¿no me conviene? –cuestiono conteniendo mi rabia, el asiente como si debiera temerle- ¿estas jodiendo verdad? lo estas, mira Matt Hamilton, haz cavado tu propia tumba y si quieres salir intacto de acá será mejor que huyas ahora mismo -no me amenaces niño, que estás jugando fuera de tu campo "estoy jugando fuera de campo" repito sus palabras con burla; burla que se va convirtiendo en rabia cada vez más que observo como alza la barbilla, diciendo que todo le pertenece a él; como me gustaría bajársela de un golpe. Puedo hacerlo, solo es dar dos pasos, inclinar mi cuerpo hacia atrás colocándome en una posición de boxeo básica y lazarle un derechazo que le volteará la cara, partirá su labio y caerá al suelo por el golpe. Eso es lo que acaba de pasar en cámara lento, jadeos se escuchan a mi alrededor y algunos flashes de las cámaras, Hamilton me mira desde el suelo con temor y pánico, su expresión clama las ganas que tenían de golpearlo desde que escuche todo a través del teléfono. Pero aun deseo más. - ¿aun te sientes tan fuerte? ¿aun crees que te tengo miedo y vas a salir impune de esto? -murmuro colocándome en cuclillas a su lado-déjame decirte lo que pasara, de esto no saldrás impune, puede que con vida porque no tendré el placer de hacer desaparecer tu insignificante existencia; pero vivirás el propio infierno-susurro amenazante en su oído, solo para que el me escuche. Hamilton, me observa atentamente cuando me levanto, su cuerpo esta encogido y temblando esperando mi próximo ataque aun sin moverse de su patética posición de sumisión, los animales caen cuando llega alguien más fuerte y este no es más que un animal pequeño que solo oprime a los más débiles. Pero se ha metido con la persona equivocada, es el momento de sufrir para el director, espero verlo llorar con ansias. - ¿has entendido? –pregunto con amabilidad fingida, el asiente huyendo del hospital. -Buenas, Buenas ya llego por quien lloraba-saludo abriendo la puerta, cierro la puerta dejando la maleta a un lado. El guardaespaldas de Claire está al lado de ella, demasiado cerca para ser solo su trabajo susurrándole una que otra cosa en el odio. La actriz esta sonrojada escuchando con atención las palabras del rubio guardaespaldas, hasta que entro y se alejan apresuradamente. esto huele a raro. Ella me mira inclinado su cabeza a modo de saludo antes de sonreír, su cara esta mallugada llena de varios colores, sus ojos no están totalmente abiertos por los golpes y tiene un brazo y pierna enyesados. Está muy mal, peor de lo que espera. Hamilton pagara por cada golpe. -Adam-susurra Claire, camino sentándome a su lado. -hola bonita-saludo dejando un beso en su mano, la cual no está enyesada, sus ojos se llenan de lágrimas. Miro al rubio indicándole que salga de la habitación, el asiente saliendo del lugar; los sollozos de Claire empeoran, su magullado rostro de llena de lágrimas me imagino que cada lagrima que cae por sus mejillas debe dolerle infinitamente. No puedo imaginar su dolor, pero sufro con ella, sufro todo lo que ha tenido que pasar y aguantar con fuerza, sin hundirse aún más en su pesadilla. Pero ahora estoy a su lado y no me detendré hasta que todos sus miedos se hayan muerto y dejándola libre como la Claire que conozco. -lo odio Adam, no soporto verle no quiero verle más-solloza-no tengo las fuerzas para enfrentarme a él -no te estás enfrentando a él tu sola, ahora estoy contigo no te dejaré que te veas con el estado sola, estará a metros de distancia de él cuando lo vuelvas a ver y no sientas miedo -Adam -shu todo está bien - susurro abrazándola, ella llora aún más, sobo su espalda tratando de tranquilizarla- ¿desde cuándo te gustan rubios? -preguntó cuándo se ha calmado. Ella me observa sorprendida por mi audaz pregunta esperando que más diré, pero yo tengo demasiada curiosidad sobre la relación con su guardaespaldas, hay algo entre ellos y no lo dejaré pasar por alto y menos ahora que puedo distraerla con eso. -no pasa nada con el - ¿Segura? - asiente, pero sus ojos tienen cierto brillo en ellos que me causan aún más curiosidad-dime sé que hay algo mas-Claire niega.
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