— Hola preciosa — sus hermosos ojos me miran de pies a cabeza, y al instante se acerca a mi que parezco prácticamente una estatua sin moverme de mi lugar y me da un beso, mi cuerpo reacciona como un robot. Solo le ruego a dios que George no salga de mi habitación, aunque no hice nada malo. — Hola. — es lo único que sale de mi boca. Estoy demasiado nerviosa como para decir algo mas — Estas bien — y se acerca a mi acariciando mi hombro — Claro, solo que anoche salí con mi amiga y llegamos tarde, solo tengo sueño. — de repente soy consciente que en sillón que está a menos de un metro de el hay ropa tirada de George, una almohada y la manta, ¡mierda! Algo más podría salir mal, por favor que no se de cuenta, tampoco es que estuviera haciendo algo malo, pero se puede dar para malas interpr

