Una semana después él Rey tenía todo preparado para ir a la frontera e iniciar la guerra. Esa tarde se reunieron Juan, Peter y Pablo. — Hijo aún no llega la carta que estamos esperando ¿acaso no es precipitado? — ¿Precipitado dices? Te recuerdo que ese cobarde hace años esta haciendo de las suyas con nosotros ¡¡Y nadie se mete con mi familia!! — Rey Peter. Como dice su padre todo está muy calmado. — No Juan. Hace una semana le escribí una carta a ese cobarde para ser respondida de inmediato y no respondió. ¿A caso debo esperar que ataque primero? — Tienes una fuerza en tu decisión que no detendré, solo estoy para apoyarte. Si debes atacar primero ¡adelante Hijo!. — No voy atacar primero padre, ya él me ha atacado. ¿No es ataque dejarme moribundo? Ya conozco que es un cobarde

