Quiero conocerte

1309 Words
Aquí estoy en los aposentos del Rey con mis piernas temblando y mi velo ahogándome... Pasan unos minutos se abre la puerta y entra él Rey Peter. Sentía mi cuerpo temblar por completo, no sabía como actuar. Aunque mi maestra me enseñó los deberes de esposa los nervio no me dejaban ni respirar bien, era casi imposible pensar en que hacer o decir, solo me sonrojó y bajo mi cabeza esperando que sea él quien inicie la conversación. — ¡Así que eres la princesa Shazmin! me dice quitándome el velo que cubría mi rostro. — Así es su majestad mi Rey le respondo sin mirarlo a los ojos y temblando completa. Me pongo de pie y me inclino ante él, de pronto toma mi rostro y hace que lo mire. En ese momento tenía otra mirada, la sentí cálida y sentí como un flechazo. — Tu deber principal de esposa es darme herederos. Hasta que no tengamos un heredero no te coronará Reina de Corleonis, eso debes saberlo bien. — Sí su majestad, como usted lo ordene ese ha sido el acuerdo. Que la familia Corleonis tenga muchos herederos. — Quiero conocerte ya estamos casados no quiero compartir mi vida y mis aposentos con una desconocida. Él aplaude entran las encargadas del palacio unos minutos después. — A su orden su majestad. — Ayuden a la princesa a cambiar su vestido la espero para cenar. Él besa mi mano y sale de los aposentos. Haciendo un pequeña pausa en el umbral de la puerta y mirándome una vez más. Las encargadas del palacio me ayudan a quitar ese enorme vestido uff por fin respiro ellas se quedaron admirando mi belleza. — Que piel tan suave, que cabello tan hermoso y muy largo parece un ángel ya veo por qué él Rey la escogió como su esposa. Susurraba mientras quitaban mi vestido. — Su majestad ya el baño está listo. -Dice una de las encargadas saliendo por la puerta. — ya esta el agua caliente y la bañera llena. Puede usted pasar. Entró al baño mientra ellas me están ayudando continúan admirando mi belleza. — Es usted una dama muy hermosa princesa Shazmin. Las miro y les doy la gracias mientras mi pensamientos se elevan al cielo. — Él Rey quiere herederos. Es muy apuesto.¿Algún día llegará amarme? ¿seré feliz en este lugar? —¡Su majestad! la esperan en el comedor no le gusta que lo hagan esperar. - Dice Ana una de las sirvientas que me acompaña. Salimos del baño y escojo un vestido blanco con cinta azul celeste. Algo sencillo y fresco ya que la noche aún esta calurosa. —Vamos su majestad el Rey la espera. Salimos caminando hacia el comedor Real, es un hermoso palacio, mucho más grande que el de mi padre. Llego frente al Rey y hago una reverencia. — Aquí estoy su majestad. Buenas noche. Me indica donde debo sentarme y hace una seña para que sirvan la cena. — Como no conozco tus platillos favoritos hice que prepararan distintos tipos de carne y postres. Debes hacer saber lo que te gusta así te consienten a la hora de la comida. — Muchas gracias su majestad es un honor estar a la mesa con usted, ¡¡Buen provecho!!! — Igual para ti espero que sean de tu agrado. Esas fueron las únicas palabras que compartió él Rey Peter durante la cena. Cuando terminamos hizo que trajeran su té de cada noche y luego hizo que recogieran todo y se puso de píe. Me miró de cerca a los ojos, y me dijo. — ¡¡Sígueme!! Salimos del palacio a uno de los jardines. — ¡¡Que hermoso!! solo pude decir. — Aquí solía venir con mi madre cada noche después de la cena a contar las estrellas del gran firmamento cuando era niño. Eran hermosos días, dijo él Rey con una enorme tristeza en su rostro. No pensé que tendrían que irse tan lejos, aquí me siento solo y no hace tanto tiempo que se marcharon pero se siente mucho el vacío. Son grandes cambios a los que aunque nos eduquen nos llegan de repente. Hace poco era él niño travieso que corría sin parar y hoy soy él Rey. ¡Que rápido pasó todo! — Lo mismo pensaba en la mañana cuando entre a mi boda ¿mi boda? me preguntaba yo misma. ¿Como y cuando pasó? No sabía ni cómo caminar hasta el altar. Ambos no reímos. — Ven, tengo tu regalo de boda, sígueme, espero te guste. Como todo fue tan rápido mi padre fue el anfitrión. Me guía hacia los establos me detiene frente a la puerta y cuando la abren, ¡¡wow!! un caballo blanco con su cría. — Son hermosos su majestad, no sabe lo feliz que me ha hecho. La plaga había matado mi caballo y estuve muy muy triste. Corro y abrazo mi potranca. Mía será tu nombre. Es tan bella que me enamoré en cuanto se abrió esa puerta y la vi. — Que alegría que te guste. Sabes bailar muy bien, imagino que asistía a todos los bailes en tu reino. — Lo miro avergonzada. Me gustaban más los estudios y mis clases de música y canto. Soy la princesa mayor del Reino Dhathán la mayor de 8 hermanos. Ante la sequía y la peste que entró al reino de mi padre nunca lo dejé solo y por eso no tenía tiempo de bailes y eventos. Su majestad también usted baila muy bien, así que es por que asistía a cada baile de este Reino. — Me mira y me sonrojó, asistía a los bailes por petición de mi padre. Siempre pendiente a los ojos que me atraparian. Nunca pensé que lo encontraría el día de mi boda. Me toma de la mano y caminamos por el jardín. — ¿Sabes que ahora eres mi esposa y tu lugar es aquí? Se está poniendo fría la noche ¿Entramos? — Me gustaría caminar un poco más. Este es un hermoso lugar, me gusta sembrar con mis propias manos, parece mágico se siente como que brillan, las flores y rosas blancas durante la noche ¡me encanta! — Mañana indicaré que te preparen un lugar para que puedas sembrar y cuidar tus propias plantas o puedes elegir el lugar que desees este también es tu palacio, ¿dijiste que cantabas? ¿lo puedes hacer para mi? Comencé a cantar mi canción favorita la que cantaba mientras sembraba el jardín o peinaba mi cabellera. — Cantas hermoso y por que no me cantas una canción de amor ya que acabamos de casarnos. Él me recoge el cabello detrás de la oreja luego me da un suave beso. Me sonrojó y lo miro apenada. — Si su majestad. — ¡¡No, no!! ahora eres mi esposa. Quiero que me digas Peter. No se por que apenas te conozco y ya me siento a gustó y en confianza en tu compañía. — Lo miró y le digo, me pasa igual Peter y me sonrojó... comienzo a cantar una canción de amor. Cuando estaba terminando siento sus labios sobre los míos. — Ya se puso más frío así que entremos de lo contrario nos dará un resfriado. Además tu vestido es muy fino no te esta protegiendo de este clima. — Aún no miro las ropas que me has asignado, solo pude ver que no tengo nada de mi ropa todo es nuevo. — Así es!! con ayuda de tu madre te buscamos ropa nueva, zapatos y prendas digna de la esposa del Rey. Si necesita algo solo lo pides con Ana ella estará a tu lado para lo que necesites. Ahora venga y entremos, no quiero que mi esposa enferme bajo este clima, sin ropa adecuada.
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