Al día siguiente me desperté primero y salí a recoger hiervas para preparar una infusión para el resfriado de él Rey. Entré a la cocina dije como lo tenían que preparar y luego llevarlo con el desayuno.
— Quiero que le preparen una sopa de pollo o de aves para fortalecer su sistema inmunitario. Por favor servir todo bien caliente como el doctor lo ordena.
Me voy de regreso a mis aposentos, me quito la áspera bufanda que llevaba para el fuerte frío y la dejo en la entrada, miro a la cama y Peter no está, luego miro a la puerta del balcón y esta cerrada ¿Donde esta?
— Estoy aquí Reina mía. Llevo tres días acostado en una cama, no soporto más ¿Ya pediste que trajeran el desayuno? estoy hambriento.
— Así es. En un momento no traen el desayuno. ¿Como te sientes? ¿Como dormiste?
— A tu lado todo es mejor y ese masaje de anoche en conjunto con tu agradable compañía me hicieron dormir como un oso.
— Que alegría saber que te sientes bien. Enviaré llamar a Sandro para que te ayude a bañar y retirar todo el aceite de tu cuerpo.
— Por que no me acompañas tú ¿Acaso no quieres ayudarme?
— No tengo las fuerzas suficientes. En caso que te resbale o te sientas mareado, recuerda que hasta ayer estabas en esa camilla.
— Me sentaré en la bañera muy juicioso y tu me bañas. Prometo decirte si me siento mal para que mande llamar a Sandro ¿¡Si?
— Como ordene su majestad pero debes avisarme si te sientes mareado al levantarte.
— Así lo haré mi hermosa doctora pero también me debes cantar durante el baño.
— Ya veo que no aceptas un ¡no! por respuesta.
— Así es. Solo quiero que mi hermosa esposa me consienta. - Me mira y guiña el ojo.
Él se puso de píe y camino despacio hasta el baño. Entró en la bañera y comencé a bañarlo con jabón mientras cantaba, el agua estaba bien tibia. Le hice un masaje suave para que el agua relajará y calentara más su cuerpo.
— Voy por la toalla no puedes estar dentro del agua por tanto rato.
— Me gustaría que entraras y te bañe conmigo pero conozco los pasos a seguir y quiero sanar rápido.
Vuelvo con la toalla él se levanta muy despacio para no sentir mareos, sale de la bañera, seco su cuerpo y cabello. Cuando salimos del baño el desayuno estaba servido.
— Su majestad. la reina vino a visitarle pero como estaba usted en el baño fue al comedor a desayunar pero dijo que en cuanto termine pasaría por aquí.
— Sandro ¿Sabes como sigue mi padre? Recuerdo que cuando nos alcanzó estaba muy alterado. Él doctor lo tuvo que atender, por eso no quería que le escribieras para que no lo alterará, conoce su enfermedad.
— Veo que esta mañana estas mejor y ya de píe. Me alegra mucho su majestad, su padre está muy bien, desayuna junto a su madre. En cuanto a no escribirle. Si llegamos con usted mal herido aquí al palacio sin antes avisar a su padre, muere de un infarto o me manda a decapitar.
— Que bueno que solo fue un susto para todo y ya estamos en casa y a salvo. -Dice Peter.
Sandro se marcha desayunamos y le sirvieron la infusión al Rey. Me mira y sigue tomando.
— ¿Que es? Sabe muy bien y siento como calienta mi cuerpo.
— Las recogí esta mañana, sabia que te haría bien. Mi madre solía prepararnos cuando enfermabamos.
— ¿Saliste bajo la nieve? -Toma mi mano. Por favor no te expongas, no quiero que enferme y besa mis labios.
— Disculpen que los interrumpimos pero quería verte hijo mio ¿Como estas?¿Como te sientes? Mi niña buenos días. Aunque puedo ver que has mejorado mucho.
— Ella cumplió, cuando dijo que te ayudaría a sanar muy rápido. Ayer apenas te podías mover y ya hoy estás como nuevo.
— Padre, Madre que bueno volver a verlos y estar en casa, padre quiero que tome lo que me ha preparado Shazmin. sirvan para él Rey y mi madre. -Ellos toman.
— Esto es muy rico.
— Sí, su olor y su sabor son exquisito también.
— Es algo simple, mi madre siempre nos preparaba en el frío invierno o por los resfriados.
— Es algo que él Rey necesita ya que también lo mantendrá caliente como lo a ordenado el doctor.
— También la calidez del hogar y la familia ayuda a mejorar más pronto ¡Nada como el hogar! decía mi madre. -Agrego.
— Con su permiso, acaba de llegar una carta del Reino Dathán y la traje hasta acá ya que su majestad Shazmin me a preguntado por noticias y ella está aquí presente. Aquí tiene su majestad.
— Puedes leer en alta voz así todos conocemos las noticias. - Ordena Peter.
— Carta del Rey Juan Dhathán. Comienzo mi carta deseando los mejores deseos para todos y enviando un fuerte y cálido abrazo a mi amada hija Shazmin. Espero todos se encuentren con bien.
Su majestad le informo que todo esta marchando como lo ordenó. Están trabajando las tres carpa que levantamos en Calley, Sahá y el centro de la capital. Ayer uno de los sabios partió a llevarle un informe detallado del estado de nuestras tierras, aunque menciona que el problema es superficial y se podrá corregir tratando a diario, una vez que pase el invierno. La buena noticia es que el día de hoy no hubo nuevas personas con la plaga eso es un gran logro. También sus soldados han puesto lugares específicos para colocar los animales en cuarentena y esta resultando, al igual que con las personas. No tengo más que hacer que agradecerles, sin su ayuda no sería posible, aunque no es demasiado el avance hay buenas noticias y eso mantiene muy alegre mi corazón. Volveré a escribir cuando haya cambios y seguimos procediendo a lo que ordenó. Rey Juan Dhathán.
— Todo marcha como esperaba. Una vez que pase el frío invierno podremos avanzar y dar el siguiente paso.
— Muchas felicidades hijo, el plan que has ideado esta marchando a la perfección ¡Si que estudiaste bien cada paso!
— Y en muy corto tiempo -agregó Sofia.
— Que feliz me siento al tener a Peter a salvo y devuelta pero también es mucha la emoción al saber que todo esta mejorando y saber a mi padre contento y mis tierras con nuevas esperanzas.
— Tu padre no abandonaría sus tierras, él la cuida con el corazón y es lo que se necesita.
— Peter quiero escribir a mis padres.
— No tienes que pedir permiso, este también es tu hogar y eres mi esposa no mi prisionera, debes dar órdenes y ser escuchada ya que eres mi esposa y mi Reina. -Sus padre nos miran.
— En poco tiempo se llevan muy bien y eso es algo bueno, ver sus miradas llenas de sentimientos el uno por el otro nos hace sumamente felices. -Dice Sofia.
— Así es, hijo les deseo toda la felicidad del mundo. - Agrega Pablo.
Pasaron 5 días y él Rey Peter esta nuevamente de pie y sus padres se Ivan de regreso al palacio de mármol.
— Los visitaremos cuando pase el invierno, espero tengan un viaje seguro y tranquilo. Sandro lo acompañará hasta que lleguen a casa seguros.
Así despedimos los padres de Peter y se marcharon a su palacio.
— Aunque mi padre no estaba muy convencido de dejarme, mi madre insistió para cuidar su salud.
— Peter ¿Que te ha pasado? No has mencionado nada sobre tu accidente y aún tu padre sigue preocupado.
— Vamos a nuestros aposentos y te contaré. Al día siguiente de enviarte la carta tomamos el camino de regreso pero en la noche del siguiente día durante la noche, fuimos atacados por hienas. Tratando de defenderme corrí hasta un carruaje y me oculte durante un rato, cuando hubo un gran silencio pensé que todo había acabado pero en ese momento el carruaje comenzó a moverse y caí por el barranco dando vueltas. Mientra estuve consiente me defendí de no morir pero cuando me golpee en la cabeza perdí el conocimiento. Los soldados junto a Sandro estuvieron buscando toda la noche y la mañana del siguiente día. No morí de frío por que estaba dentro del carruaje y este me protegió. Mi padre dice que no fue un accidente más bien fue un ataque, por eso lo tenemos en silencio hasta tener seguridad y buscar al culpable.
— ¿Quien quisiera hacerte daño? No imaginas mis angustias, que bueno que ya estas aquí de regreso.
— No te dejaría sola y aún tenemos que hacer muchos príncipes y princesas juntos, -Me dice y me sonrojó. Te ves hermosa cuando te sonroja.