Él Rey Juan estaba renuente a la unión pactada, no quería hablar con nadie y se negaba a reuniones con el pretexto de estar enfermo. — Juan debemos ir al palacio, ayer no asistimos aunque fuimos convocados por él Rey Pablo y su esposa. — No tengo deseo de hablar con ese viejo astuto. — ¿Que dices? aún sigues enojado por la decisión apresurada que tomó, solo fue la alegría de tener nuevos nietos. — No me importan sus alegrías, ni sus nietos, yo no les daré mis tierras. —Que terco eres, debes prepárate partiremos al palacio real. — Al único palacio que quiero partir es al mio mujer, no quiero verles. — Yo si iré, quiero ver a mi hija que la deje muy débil y también quiero ver mis nietos. — Puedes ir y si no quieres darle explicaciones solo dile que estoy enfermo. La reina e

