Eva. —¿Estás segura de que no quieres decirle a tú madre, nadita de nada? —Niego, Lizzy se puso en plan molesta desde que pisamos la salida del hospital. Evan acerca el auto hasta nosotros y subimos, es la primera vez que lo veo tomar el volante, así que lo miro con detenimiento. Hace un montón de muecas y expresiones a lo largo del camino y llega, hasta a pelear con otro conductor que paso por alto la luz del semáforo. Tuve que echarme un poco atrás, porque en una de esas furioso lanzo la mano y casi me da en la nariz. Lizzy se echó a reír en silencio mientras Mark alentaba la discusión. De momento se cae la señal de la radio y todos quedamos en un silencio incómodo. — ¡Están colocando las cosas para la feria! —Mi compañera de asiento se pega de la ventana, echando mejor el ojo. —Si,

