No es que me estuviera lastimando, solo nos estábamos abrazando. —No os parecéis en nada—, comentó Sean como si fuera una excusa para atacar a alguien. —Bueno, claro, ella es adoptada—. Leo escupió. Phoenix volvió a gruñir pero pronto volvió a centrar su atención en mí. Sus ojos se suavizaron ante mis rasgos antes de suspirar y mirar hacia abajo. —Pido disculpas por eso. Mi lobo y yo no nos dimos cuenta de que eran hermanos porque no huelen a la misma sangre—. Él hizo una mueca. —Y Kilua me dijo algo antes que me puso nervioso—. Parpadeé hacia él en estado de shock por la disculpa. A Cel le divirtió la vergüenza de su compañero y lo fácil que era atraparlo para que se ofendiera. Leo se puso de pie en toda su altura, haciendo una mueca mientras miraba entre los dos. —Alfa Titán, supon

