Papá se enderezó para mirarnos con el ceño fruncido. —¿Encontraste a tu pareja? ¿Quién?—
Mi labio tembló y mis ojos se dirigieron hacia abajo.
—'Kilua, ¿es parte de nuestra manada?—
—Lulu, ella habría cambiado antes si ese fuera el caso—.
—Bueno, ¿entonces quién? ¿Un visitante?— —espetó sarcásticamente.
Continuaron discutiendo entre ellos, así que una vez más tuve que interrumpir. —Sí, era un visitante—.
Los asusté con mi voz fuerte, pero me alejé del miedo, poniéndome de pie y enfrentándolos. —Mi compañero es Alpha Phoenix, Al que le dicen Titan, Alfa Titan como Alias—.
El tiempo se ralentizó cuando mis padres se congelaron. Los ojos de mamá se abrieron con preocupación y las cejas de papá casi desaparecieron de la faz de la tierra.
—M-mi habitación ha sido destrozada por lo que pasó esta mañana con el café—. Lloré. —Y descubrió que fui b- intimidado y él-él-él me va a llevar de vuelta con él—.
Papá se descongeló primero y un gruñido bajo salió de su labio. —Si te ha tocado siquiera Ember, no me importa si es Alfa o no. Lo haré-—
—Papá no. Él-él... parece estar bien. Vino a verme al bosque y me ayudó—. Me encogí de hombros. —Yo simplemente no quiero dejarte.—
—Oh cariño.— Mamá suspiró. —Él es tu futuro ahora. No te ha rechazado y te quiere con él. Esa es una buena señal. Estoy seguro de que su lobo Alfa... ¡Dios mío, tienes un Alfa! Eso significa que vas a ser una Luna — . !¡Nueva!—
Me reí ligeramente. —S-sí, no... Oh, mi lobo es neg-negro.—
—¿n***o?—
Asenti. —Puro.—
Obviamente pensaron lo mismo que yo.
—¿Quiénes son tus padres biológicos...—, se preguntó papá. —Pelaje negro... eso es sólo para los lobos superiores Kilua.—
Me encogí de hombros. —Ustedes son mis padres—.
Mamá sonrió suavemente. —Si descubrimos algo sobre esto, te lo haremos saber, mi bebé. ¿Cuándo te vas?—
Miré el reloj de la pared: : pm. —Alrededor de media hora—.
—¿Podemos conocerla?— Se preguntó papá. —Mi lobo quiere grabarla en su mente—.
Era una práctica bastante común que un lobo recién trasladado se encontrara con todos los demás lobos para poder reconocerlos como miembros de la manada. Aunque estaba cansada, no quería perderme esto. Me alegré de que el lobo de papá estuviera ansioso por conocer al mío ya que yo no era de su carne y sangre. Muchos lobos rechazaron incluso la idea.
Los tres nos dirigimos silenciosamente al jardín delantero. Para mi sorpresa, vi a Phoenix dando órdenes a algunas personas. Estaban recogiendo y organizando bolsas, comprobando que los coches estuvieran listos para un largo viaje y llenos de suministros.
Como si me sintiera, se giró levemente para mirarme. Su expresión estaba en blanco antes de asentir con la cabeza a modo de saludo. Un pequeño sonrojo subió a mis mejillas y mi lobo ronroneó dentro de mi mente.
Una vez que nos alejamos un poco del camino, mi mamá se rió. —Ooh, entonces ese es mi futuro yerno. ¡Está bien ! —
—¡Lulú!— Papá jadeó.
—¿Puedes negarlo?— Ella bromeó.
Papá miró con expresión severa y vi como sus ojos recorrieron la figura de mi pareja.
Sus hombros cayeron. —No.—
Mamá se rió y le dio una palmada en el hombro. —Oh, Reggie. Nuestro bebé tiene su pareja—.
—¡Mamá!— Gruñí.
Ella se rió pero simplemente se encogió de hombros mientras ella y papá recorrían la casa para cambiarse. Una vez que el familiar chasquido de huesos llegó a mis oídos, miré hacia abajo y vi a los lobos discutiendo de mis padres trotando hacia mí.
El lobo arenoso de mamá mordisqueó juguetonamente la oreja de mi papá . Él gruñó en voz baja, su pelaje marrón se erizó de molestia. Mis padres estaban locos.
Papá sacudió su cabeza de lobo para que yo hiciera lo mismo. Poniendo los ojos en blanco, me acerqué.
Me aseguré de que no hubiera miradas indiscretas alrededor mientras rápidamente me quitaba la ropa. Tratando de no entrar en pánico, me puse mi camisola, haciendo una mueca cuando el grotesco crujido de mi columna resonó a través del jardín. Dejé escapar una bocanada de aire cuando mis enormes patas tocaron el suelo. No fue tan malo como antes, de hecho, casi indoloro.
Sacudí mi pelaje mientras mi lobo avanzaba y corría hacia mis padres. Actualmente estaban en mitad de la lucha y con los ojos en blanco; Les ladré.
La cabeza de lobo de papá apareció primero en el ajetreo y su lengua colgante desapareció nuevamente en su hocico. Teníamos aproximadamente la misma altura, su cabeza de lobo se encontraba con la mía casi perfectamente. Mamá hizo lo mismo, unos centímetros más baja que nosotros.
Incliné la espalda suavemente en un gesto no amenazador y ambos me imitaron. Con un ladrido cortés, permití que mi lobo los saludara. Mi cabeza se deslizó sobre el cuello de mi madre y lamí su oreja a modo de saludo. Pero no tuve la ventaja por mucho tiempo antes de que su naturaleza demasiado juguetona regresara a mi cara. Literalmente.
Me empujaron al suelo mientras ambos intentaban pellizcarme en broma. Me di la vuelta mientras una risa lobuna escapó de mis labios. Jugamos un pequeño partido de lucha libre, disfrutando de la sensación de ser un lobo con mis padres.
Demasiado rápido, fuimos detenidos cuando la sombra de Phoenix se proyectó sobre mí. Me levanté de donde mi lobo había inmovilizado a papá y me senté en cuclillas. Sus hermosos ojos color avellana me miraron fijamente, con una pequeña sonrisa en su rostro mientras nos miraba a los tres.
El lobo de papá vino y se paró a mi lado, un gruñido bajo escapó de sus labios. Mamá, sin embargo, se lo tomó con calma y se acercó a olerlo, con la cabeza baja para demostrar que no era una amenaza. Ella gimió y vino a sentarse a mi lado.
Sin duda, mi lengua colgaba de mi boca mientras jadeaba ruidosamente, al igual que mis padres. Estaba súper cansada ahora. El rebote de energía que me daba mi lobo estaba disminuyendo y podía sentir mis piernas temblar.
La gran mano de Phoenix se extendió para rascarme la cabeza, emitiendo un ronroneo de aprobación mientras mi lobo se levantaba. Su pequeña sonrisa nunca vaciló y su mano se posó debajo de mi mandíbula. Mi lengua lamió su muñeca y él puso los ojos en blanco con una sonrisa más grande antes de retractarse.
Su sonrisa era asesina. No sé cómo pasaré el día si vuelve a sonreír así. Sólo podía imaginar que su risa fuera piadosa. Maldita sea, mamá y papá tenían razón; él está bien.