Capitulo 6

1804 Words
—Vamos a arreglar eso—. Podría haber llorado por su generosidad, pero estaba completamente seca... ¿Quizás a él sí le importaba después de todo? Me hizo sentar en la cama y curó mis heridas con antiséptico. Colocó unas tiras en mi cabeza y me dio una bolsa de hielo para el ojo. La aguja que sostenía estaba llena de su propia sangre; estaba fresco. Su ADN de lobo haría su magia y la hinchazón de mi ojo desaparecería, esperaba. Me dijeron que la sangre alfa podría ayudar a curar a los lobos menores, pero fue difícil lograr que la donaran. Según lo que sabía sobre transfusiones, no bastaba con que las lesiones desaparecieran por completo , pero al menos podía ver por la mañana. Cuando terminó, me dio analgésicos y crema para hematomas antes de levantarse y marcharse. —Debería empezar a funcionar mientras duermes—. Me acurruqué entre las sábanas y por fin tenía los ojos secos por las lágrimas. Dejé escapar un suspiro de satisfacción cuando los medicamentos fuertes hicieron efecto antes de quedarme dormida en el mundo de la comodidad del sueño. A la mañana siguiente, me levanté a las siete de la mañana, agradecida de no tener que desayunar después de anoche. Mi cara no estaba hinchada; era como si hubiera pasado una semana y ahora solo era un moretón de color violeta claro, casi amarillo. Las pequeñas tiras de mariposas tampoco eran necesarias; sólo quedó una costra oscura. Cubrí todo lo que había sanado con un poco de maquillaje, haciendo todo lo posible para no parecer demasiado apelmazada. Durante el anuncio de anoche, se nos dijo que luciéramos y diéramos lo mejor de nosotros para hoy. Así que tuve que ocultar cualquier fealdad para quedar bien. Simplemente había que hacerlo. Feliz con el sencillo maquillaje y el rímel, me puse un poco de sombra de ojos rosa claro para contrarrestar la palidez de mi rostro. Mis ojos verdes parpadearon hacia mí en un gesto reconfortante, complacidos de que el maquillaje hubiera funcionado. Me veía bien... Mejor . Me cepillé el cabello rubio en una trenza lateral, tirando de mi flequillo un poco hacia adelante para que no quedara resbaladizo en mi cabeza. Fue lo mejor que me he peinado en mucho tiempo. Generalmente estaba seco y quebradizo. Llevaba unos jeans ajustados con una sencilla blusa negra de manga larga para ocultar mis cicatrices y quemaduras. Preferiría usar joggers y una sudadera, pero por alguna razón, este manada era importante. Al salir de mi habitación, deseé tener un teléfono móvil para poder hablar con la gente con el. Pero no lo hice... bueno, ya no. Había ahorrado dinero para uno, pero a Sophie se le cayó mi ultimo telefono al río cuando estaba caminando la primavera pasada, definitivamente fue aproposito, siempre me fastidiaba . Extrañaba mi música y mis fotos. Mientras caminaba por el pasillo hacia la sección de adultos de este nivel, llamé a la habitación de mis padres. La encantadora voz de mi madre me llamó y entré sin dudarlo. —¡Kilua, querida! ¡Te ves maravillosa! ¡Hacía mucho que no te veía tan bonita!— Mamá arrulló, caminando hacia mí. —Vaya, gracias.— Puse los ojos en blanco. Papá se rió entre dientes. —Tiene razón. Tal vez debería pedirle a Alfa que organice más visitas si dejas de esconderte. ¡Te ves genial!— Me reí. —Tú también te ves bien, papá—. Y él hizo. Su cabello oscuro peinado hacia atrás, como de costumbre, llevaba una camisa blanca desabrochada hasta el pecho que dejaba ver los mechones de vello del pecho. También vestía unos jeans azules ajustados y botas negras, una chaqueta tirada en la cama esperando. —Siempre encantadora, querida—, sonrió mamá. Papá respondió, así que me obligué a interrumpir. —¿ Q -quién es el alfa que viene?— Mamá se volvió hacia mí con una ceja levantada, así que continué. —¿Todos parecían tan... preocupados?— Se lamió los labios con nerviosismo, como si hablar de ello fuera algo malo. Sus ojos azules miraron hacia mi papá, quien se encogió de hombros y se sentó con un periódico en las manos. Se metió el pelo castaño rojizo detrás de la oreja y dio unas palmaditas en la cama junto a ella. Hice lo mismo y me senté, esperando. —Blood Moon es la manada de un rey. Tiene tres manadas: Blood Moon, Full Moon y New Moon. La manada de luna llena es del tipo creativo; son los que suministran las riquezas y decoraciones para la realeza y muchas otras manadas. Luna Nueva —La manada usa tecnología para avanzar en nuestros tiempos. La manada Blood Moon es estricta e intrépida; tipo guerrero ejecutor. Han derrotado a muchas manadas. Los rumores dicen que... tu manada original, Crescent Moon—. Jadeé, sintiendo ira. —¿Por qué?— —No lo sabemos. No han revelado la información y todo lo que el rey dice se cumple. Él hace las leyes. Desafiar al Rey es ir en contra de todo. Él es la razón por la que vivimos como lo hacemos, los rangos, las políticas. , los emparejamientos arreglados ... todas sus ideas.— — Entonces es un cerdo sexista—, dije. Mamá se rió entre dientes. —Lo es, sí... Ha habido muchos problemas en el reino. Es un viejo lobo. En el pasado, el rey Eduardo era despiadado y despiadado, pero con suerte, cuando el Príncipe asuma el poder, podrá cambiarlo todo . ..— Asentí solemnemente, curioso. —Ahora el alfa de Blood Moon es Alfa Titán. Él es... el tipo fuerte y silencioso, alguien con quien no quieres cruzarte. Es duro y despiadado. Un paso en falso y estás a su merced. Su familia ha sido la La manada derecha de Royal durante siglos y por una buena causa. Son peligrosos, Kilua, así que tenemos que comportarnos lo mejor posible . Papá tarareó de acuerdo. —Hizo encarcelar a ese chico omega de Blue Skies por traición simplemente por preparar mal su café—. Jadeé. —¡Eso es terrible!— Él se rió entre dientes. —El chico debería haber escuchado cuando Alphie no quería leche—. —¡Reginado!— Mamá lo regañó. —Ese chico tenía apenas dieciocho años. ¡Era un niño inocente!— —Sí, sí, ahora vamos. Vamos a desayunar juntos—. Él se rió entre dientes y todos estuvimos de acuerdo. El desayuno siempre era estilo buffet con platos cubriendo una gran mesa de comedor a las ocho de la mañana. Eran más de quince minutos, por lo que es posible que nos encontremos con un poco de tráfico de lobos, lo cual me ponía nervioso. La mano de papá encontró la parte baja de mi espalda mientras me empujaba delante de él y detrás de mamá en la cola. Cuando llegó nuestro turno, agarré un plato y me mordí el labio. Evité las miradas de los otros lobos mientras me acercaba y agarraba la comida que quería. Hoy opté por tostadas y huevos revueltos, y me quedé con solo una rebanada y una cucharada. Justo cuando me estaba sirviendo un vaso de jugo de naranja, un brazo pasó por encima de mi hombro y empujó una pinza llena de tocino en mi plato. Miré acusadoramente a papá, quien evitó mi mirada. —¿No era yo?— Reflexionó. Fruncí el ceño ante el tocino y estaba a punto de acusar a mamá, pero ella ya estaba comiendo con otros lobos omega. No quería volver a poner el tocino por pura incomodidad, así que me dirigí a una mesa y me senté solo. Profundizando, miré la carne con recelo. Un momento después, papá vino a sentarse a mi lado antes de que mamá finalmente se uniera después de charlar y todos comimos en un agradable silencio. Miré la risa de mi padre. —¿Que es tan gracioso?— —Te di el tocino—. Reflexionó. —Tan infantil.— Puse los ojos en blanco con una sonrisa. Mamá se rió entre dientes ante la expresión de asombro de papá. —Ella no se equivoca en eso, Reggie—. Papá hizo un puchero y terminó su plato. —Vamos, vamos a refrescarnos. Tenemos que actuar con normalidad ahora—. dieciséis Me reí entre dientes, pero los seguí hasta nuestras habitaciones. Al separarme, me metí en mi habitación para calmar mi corazón errático. Mi ansiedad subía por mi estómago, se apretaba contra mi garganta y no me soltaba. No sabía por qué hoy me ponía tan nerviosa; Creo que fue porque me sentía muy fuera de lugar; todos vestidos y con mejor estilo. Quiero decir, era sólo un top y jeans, pero me sentí muy expuesta. Hacía dos años que no me veían así. Un golpe en mi puerta me hizo inhalar profundamente. Al acercarme para responder, me encontré cara a cara con Sophie y Steven. El diablo había llegado. Ella me sonrió inocentemente y Steven se aclaró la garganta. —Kilua, estás trabajando hoy, ¿no?— Preguntó, rascándose el cabello. Asentí en silencio y él continuó. —Pensé que sí, pero hoy estás en la cocina. Es de último minuto, por eso estoy aquí en persona. Intenté venir anoche, pero no estabas aquí—. Noté la dura mirada que me dirigió antes de mirar a Sophie y fruncí el ceño. — Así que ignora el gráfico que hicimos porque ya no estás en el servicio público. Estás en la hospitalidad y tienes cinco minutos para bajar allí —. Mis ojos se abrieron, alarmada por el hecho de que no podía esconderme del día de hoy en la lavadora. Pensé que mi error en la fiesta era suficiente para no volver a ser camarero nunca más. —¿Está claro?— Preguntó, su autoridad manteniendo su apariencia. —S-sí Alfa.— Él asintió con una pequeña sonrisa y se llevó a Sophie, quien parecía burlarse de mí por encima del hombro. Cerré la puerta y presioné mi cara contra la madera. Luchando contra mis nervios, respiré profundamente antes de prácticamente correr hacia la habitación de mis padres. Salieron al mismo tiempo que yo me acercaba. Debí haber sentido mi disposición nerviosa. —¿Que pasa cariño?— preguntó papá. —Me cambiaron de puesto de trabajo hoy —. Hipé. —¿Qué?— Las manos de mamá encontraron mis hombros. —Respiracion profunda.— Obedecí y cerré los ojos brevemente, controlando mi respiración y mi tartamudeo. —En hospitalidad.— Sus ojos se abrieron; Hoy tuvo el día libre con papá. —Oh cariño, todo estará bien. No te preocupes—. —Sólo tengo miedo de causar algun probema-
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