Semanas después… En el trabajo las cosas van bien. Oliver y yo vamos de lo mejor, casi todos los días se queda en mi apartamento, ya ha llevado un par de mudas con él, que mantiene en su auto. Hoy salimos en autos separados y abordamos el ascensor, estamos solos, me muero por colgarme en su cuello y besarlo pero solo nos miramos tontamente. Daniela sube con nosotros y nos dedica una mirada curiosa, trago grueso y recuerdo que sabe que él fue mi compañero de viaje a San Martin, ella no dice nada pero con su mirada lo dice todo. No le gusta vernos juntos y lo noto. Sale sin comentar y yo apenas le sonrío. Después de una mañana tranquila, me preparo para una reunión. Eran las 2:00 pm y me dirijo a la reunión general, Oliver evita sentarse junto a mí, dirigirme la palabra o mirarme siquiera

