Eres quien llena de luz la oscuridad de mi maldito corazón. Pero en la densidad de las tinieblas hasta la llama más viva se extingue. Esteban La apreso entre mis brazos con fuerzas, al tiempo que intento saquear su boca con un beso demandante, pero ella simplemente se rehúsa a dejarse llevar por la pasión que no envuelve y me empuja una y otra vez para alejarme de ella, sin embargo, no la libero y la fuerzo a que acepte mi contacto perdiendo la razón hasta que de la nada la suelto y me inclino hacia adelante sujetando mi entrepierna. Entonces sea por el dolor que me causo el impacto de su rodilla con mi hombría, o sea porque empiezo a tener lucidez de nuevo, me doy cuenta de me comporte como un maldito cobarde que abusa delas mujeres. Ella no es Yxora, no es una mujer acostumbrada a que

