- Hay comida sobre la mesada – se encontraron a Alicia en la entrada. - ¿A dónde vas? – Valentín la interrogó al ver que tenía intenciones de irse. - Al teatro – dijo sonriendo. - Son las diez de la noche – le respondió – no vas a ningún lado. - Pero mamá me dio permiso – se quejó. - Por si no te diste cuenta ya volví y si digo que no es no – habló muy satisfecho. - Alicia – dijo Victoria – anda tranquila yo me encargo de este señor – lo tomó del brazo – que no se enteró todavía que yo también soy tu madre y tengo derecho a opinar. - Derechos si, criterio es lo que te falta – dijo él y se ganó una patada en la pierna. - Para tu información – Alicia defendió a su madre – mamá se ha portado muy bien este tiempo, y nosotras igual gracias a su sistema de premios y castigos – las dos lo

