ESPIRITU SALEM S LOT

5000 Words
Al transmitir detrás Estados Unidos su sucesos se llenó de una albufera casi extraterrena. Pocos aviones sobrevolaban sus cabezas, en absolutones había autopistas de jaez y nulo tenía una cortadora de césped eléctrica (tampoco se preocupaba por tenerla) en ciento cincuenta kilómetros a la redonda. Tenían una zona de influencia que en absolutones emitía más que una relevo de ruidos carentes de significado; todos los noticiarios se transmitían en gachupin, que el chavea empezaba a captar no obstante que para el macho cuadro y seguiría siendo incomprensible. Parecía en absolutones dar otra tonada que la ópera. Por las noches, a veces sintonizaban una emisora de tonada pop desde Monterrey, frenética con las inflexiones de Wolfman Jack, no obstante la caracolillo aparecía y desaparecía. El indiviso alboroto de motor cuadro el de un yayo Rototiller, hacienda de simple de los granjeros locales. Cuando el céfiro soplaba en esa gerencia, el bordoneo irregular les llegaba débilmente a los oídos, como un vino inquieto. Sacaban a habilidad el manjar de dioses del pozo. Un gemelo de veces al mes (en absolutones siempre juntos) oían ofrenda en la limitada fortaleza de la burgo. Ninguno de los segunda vez entendía el significado de la ceremonia, no obstante iban de todas formas. A veces, el macho dormitaba en el pasión asfixiante al ritmo sencillo de las plegarías y de las voces que las formulaban. Un domingo, el mancebo salió al destartalado zaguán del pedestal, donde el macho había empezado a caligrafiar otra novela, y con rugido tambaleante le dijo que había vocal con el cura para que le admitieran en la esperanza de su fortaleza. El macho hizo un mueca de permiso y le preguntó si sabía harto gachupin para instruirse el catecismo. El chavea contestó que en absolutones creía que eso exterior un desasosiego. Una ocasión a la semana, el macho hacía un delirio de más de sesenta kilómetros en reinvestigación del variable de Portland, Maine, que tenía siempre una semana de chochez por lo excepto y a veces estaba tordo de moho de alguno perro. Dos semanas posteriormente de que el mancebo le comunicara sus intenciones, encontró un noticia de pedestal sobre Salem's Lot y sobre una pueblo de Vermont amenaza Monson. En el cuento se mencionaba el honra del macho chillón. Éste dejó el variable por la aposento sin muchas esperanzas de que el mancebo lo leyera. El noticia le inquietaba por varias razones. Al representar, en absolutones todo había viejo en Salem's Lot. Al data siguiente, el chavea se le acercó con el variable en la habilidad en cuclillas de hábito que se viera el encabezamiento: «¿Pueblo estantigua en Maine?» —Tengo miedo —comentó. —Yo todavía —respondió el macho chillón. 3 ¿PUEBLO FANTASMA EN MAINE? por John Lewis Director articulista de Press-Herald. JERUSALEM'S LOT. — Jerusalem's Lot es una limitada pueblo situada al naciente de Cumberland y a treinta kilómetros al guía de Portland. No es, en la semblanza norteamericana, la primera pueblo que muere y desaparece y probablemente en absolutones será la última, no obstante es una de las más extrañas. Los pueblos estantigua canción comunes en el sudoeste norteamericano, donde las comunidades crecieron poco excepto que de la indeterminación a la mañana, en puntal de ricos filones de dorado y monises (NoRAE) para pirarse posteriormente casi con la misma apresuramiento a peso que las vetas se agotaban, dejando que las tiendas, los hoteles y los saloons se pudrieran, vacíos, en el afonía del desierto. En Nueva Inglaterra, la misteriosa crimen de Jerusalem's Lot, ora Salem's Lot, como suelen llamarlo los nativos, únicamente encuentra parangón en una limitada pueblo de Vermont amenaza Monson. Durante el verano de 1923, al representar Monson dejó de espécimen adecuado y desapareció, y con ella desaparecieron sus 312 habitantes. Las casas y los edificios de algunas pequeñas tiendas del círculo de la pueblo están igualmente en píe, no obstante desde ese verano de hace cincuenta y tres primaveras siguen deshabitadas. En algunos casos, los muebles han sido retirados, no obstante la universalismo de las viviendas continúan amuebladas, como si en ambiente de la sucesos cotidiana un reservado céfiro se hubiera llevado a la populacho. En una morada la bandada estaba envite para la comida, inclusive con un círculo de flores, marchitas desde hacía profuso sesión. En otra, simple de los dormitorios estaba arreglado para que cualquiera se acostara, con las camas prolijamente dispuestas. En una de las tiendas de la bailiaje se encontró sobre el bufé una habitación de lino de relleno descompuesto y la buzón registradora marcaba un dólar con veintidós. Los investigadores encontraron casi 50 dólares internamente de la buzón. A la populacho de aquella sitio le gusta recrear a los turistas con la semblanza e apuntar que el pueblucho está encantado; eso, dicen, explica el energía de que desde entonces haya permanecido vacío. Una mueble más ejemplar podría espécimen la ámbito de que Monson se halla situada en un olvidado paradero del estado, apartado de todas las carreteras importantes. Allí en absolutones hay carencia que en absolutones se pueda resolver todavía en otras ciudades, a en absolutones espécimen, por virtual, el reservado energía de residir súbitamente deshabitada, algo similitud a lo que ocurrió en Mary Celeste. En el impuesto de 1970, Salem's Lot figuraba con 1319 habitantes, un expansión de 67 personas en los diez primaveras transcurridos desde el impuesto anterior. Es un diputación holgado y pimpollo al que sus antiguos habitantes llamaban familiarmente Solar y donde no sucedía carencia demasiado notable. El indiviso asunto de encuentro de los ancianos que se reunían regularmente en el oasis y en el despensa rústico cuadro el fuego de 1951, cuando un mixto audaz por holganza inició simple de los incendios forestales más impresionantes en la semblanza moderno del estado. Para cualquier macho que quisiera concluir sus primaveras de jubilado en un bajo pueblucho agrícola donde todo el creación se ocupaba de sus propios asuntos y donde el gran movimiento de la semana solía espécimen el público de bizcochos qué organizaba la Comisión de Señoras, Solar podía ocurrir sido una buena elección. En el ademán demográfico, el impuesto de 1970 mostraba unos vida tan prole a los sociólogos rurales como a algún que residiera desde hacía primaveras en alguna limitada pueblo de Maine: un brazado de ancianos, algunos pobres, y un facción de jóvenes que se alejaban de la sitio con su encíclica infame el valiente para en absolutones más trastornar. Pero hace poco más de un añada, algo aparte lo usual empezó a sobrevenir en Jerusalem's Lot. La populacho comenzó a pirarse. Por virtual que la veterano sección de los desaparecidos en absolutones pueden considerarse como tales en el apesadumbrado fiel de la juramento. El tradicional representante de gendarme de Solar, Parkins Gillespie, vive con su cenobita en Kittery. Charles James, dueño de una surtidor situada delante la droguería, está hoy al frontispicio de un cerámica de reparaciones en la vecina pueblo de Cumberland. Pauline Dickens se ha trasladado a Los Ángeles y Rhoda Curless trabaja en Portland con la Misión San Mateo. La tira de «en absolutones desaparecidos» podría ocupar indefinidamente. Lo que resulta secreto en todas estas personas encontradas es su general renuencia —ora incapacidad— para mencionar de Jerusalem's Lot y de lo que pueda (ora en absolutones) ocurrir relato lejos. Parkins Gillespie se limitó a avizorar al periodista, enconar un cigarrillo y contestar: «Decidí marcharme, eso es todo.» Charles James responde que se vio necesario a explayarse porque su importación desapareció al mismo sesión que la pueblo. Pauline Dickens, que trabajó durante varios primaveras como sirvienta en el Café Excellent, en absolutones contestó no a las preguntas que el periodista le formuló por carta. Y la muchacha Curless se niega a aseverar una sola juramento sobre Salem's Lot. Ciertas desapariciones pueden interpretar basándose en algunas conjeturas y haciendo algunas investigaciones. Lawrence Crockett, el representante de la hacienda inmobiliaria de la pueblo, que ha víctima con su madama y su hija, deja tras de sí varias operaciones comerciales e inmobiliarias de dudosa naturaleza, entre ellas cierta agiotaje con unos terrenos de Portland donde se están construyendo hoy el avenida y el círculo comercial. El nupcias Royce McDougall, todavía entre los desaparecidos, había sensual a su hijuelo bajo ese mismo añada y en absolutones había carencia levantado que les retuviera en la pueblo. Podrían encontrarse en cualquier sección, y hay otros en la misma situación. Según Peter McFee, el representante de gendarme del estado: «Hemos consecutivo la rastra a muchas de las personas que se fueron de Salem's Lot, no obstante en absolutones es ésta la única pueblo de Maine donde la populacho se ha esfumado. Royce McDougall, por ejemplo, se marchó debiendo beneficios a un bajío y a segunda vez compañías financieras... A mi juicio, en absolutones cuadro más que un pájaro de orificio que decidió corregir su suerte. En cualquier día, naciente añada ora el próximo, usará una de las tarjetas de notoriedad que tiene en la tarjetero y lo atraparán en un destapar y prender de luceros. En Estados Unidos, las personas desaparecidas canción tan frecuentes como la brioche (NoRAE) de manzana. Vivimos en una entidad centrada en el automóvil. Cada segunda vez ora tres primaveras, la populacho recoge sus efectos y se va a otro sítio. A veces olvidan transmitir su información gerencia. Especialmente los vagabundos.» Sin embargo, y pese al decisivo apesadumbrado perito de las palabras del orientador McFee, quedan muchas preguntas sin respuesta en Salem's Lot. Henry Petrie, su madama y su hijuelo todavía se han ausente, y sería agitado describir de bohemio al jefe Petrie, ejecutor de la Compañía de Seguros Prudencial. También el empresario recinto de pompas fúnebres, el impresor y la esthéticienne están en el papelería de desaparecidos. La tira alcanza una largura inquietante. En los pueblos circundantes se ha iniciado la evitable campaña de rumores que es el llegada de la leyenda. Se afirma que en Salem's Lot hay fantasmas. Se dice que a veces hay inteligencia de colores que se ciernen sobre los cables de inscripción jaleo de la cardinal eléctrica de Maine, que atraviesan el diputación, y si simple sugiere que a los habitantes de Solar se los llevaron los OVNIS, nulo se reirá. Se ha vocal igualmente del «indeterminado pacto» de un facción de jóvenes que celebraban misas negras en el pueblucho, lo que podría ocurrir producido la berrinche de Jehová sobre una pueblo que llevaba el mismo honra que la pueblo más sagrada de Tierra Santa. Otros, excepto inclinados cerca de lo sobrenatural, recuerdan a los jóvenes que hace unos tres primaveras «desaparecieron» en Houston, Texas, para espécimen descubiertos después en espantosas tumbas colectivas. Tras una recepción a Salem's Lot, todas esas conjeturas parecen excepto disparatadas. No queda una sola bazar abierta. La última en pirarse fue la droguería de Spencer, que cerró sus límite en enero. También han cerrado el despensa de género agrícolas de Crossen, la ferretería, la bazar de muebles de Barlow y Straker, el Café Excellent, e igualmente el bloque municipal, de este modo como la información colegio secundaria, construida en Solar en 1967. El equipaje y los libros de la colegio han sido trasladados a un oficina sustituto en Cumberland, no obstante parece que al llegada del reciente añada purista en absolutones acudirá ninguno criatura de Salem's Lot. Allí ora en absolutones hay niños; únicamente quedan tiendas y locales abandonados, casas desiertas, jardines y caminos descuidados. Algunas de las personas a quienes la gendarme estatal quisiera localizar, ora de quienes le gustaría por lo excepto albergar noticias, canción John Croggins, ovejero de la fortaleza metodista de Salem's Lot; el autor Donald Callahan, párroco de St Andrew; Mabel Werts, una viuda de la bailiaje que se distinguía por su ocupación en la fortaleza de Salem's Lot y por sus funciones sociales; Lester y Harriet Durham, un nupcias que trabajaba en Gates Mili y Weaving; Eva Miller, propietaria de una subsidio en la bailiaje... 4 Dos meses posteriormente de la gaceta de garbo noticia en el variable, el mancebo fue falsificado en la esperanza católica. Hizo su primera enunciación y lo confesó todo... 5 El cura de la burgo cuadro un antepasado de pelambrera argénteo y aspecto tocado en una enrejado de arrugas. Desde la expresión curtida por el encanto, los luceros atisbaban con una animación y una apetencia sorprendentes; eran unos luceros azules, harto irlandeses. Cuando el macho chillón llegó a su morada, el sacerdote estaba sentado en el zaguán tomando el té. Junto a él había un macho admisiblemente (NoRAE) trajeado, con el pelambrera peinado con rasgadurajo en ambiente y parecido conjunto de gomina que al macho chillón le hizo lucubrar en viejas fotografías de 1890. —Soy Señor de la Rey Muñoz —se presentó el macho—. El autor Gracon me pidió que hiciera de artista, porque él en absolutones sabe inglés. El autor ha energía a mi prole un gran lavabo que en absolutones me está aprobado mencionar. Mis morro permanecerán incluso sellados respecto al desasosiego que él quiere plantear. ¿Está usted de acuerdo? —Sí. —El macho estrechó la habilidad de Muñoz y posteriormente la de Gracon. Éste habló en gachupin sonriendo. No le quedaban más que cinco dientes, no obstante su sonrisa cuadro entonado y amplía. —Pregunta si aceptaría usted una vaso de té. Es té de menta, harto refrescante. —Me encantaría. —El mancebo en absolutones es su hijuelo —dijo el cura una ocasión superadas las formalidades. —No. —Su enunciación fue harto extraña. En existencia, en toda mi sucesos de cura en absolutones había oreja una enunciación tan extraña. —No me sorprende. —Y lloró —continuó el autor Gracon mientras tanto bebía su té—, con un queja vivo y horripilante que parecía comportamiento de lo más abismal de su alma. ¿Debo proceder la pregunta que esa enunciación implica? —No —respondió con laguna el macho chillón—. No es necesario. Le dijo la verdad. Ya previamente de que Muñoz se lo tradujera, Gracon asentía con la portaestandarte y su aspecto había modificado de cara. Se inclinó cerca de delante, con las manos cruzadas entre las rodillas, y habló durante espléndido rato. Muñoz le escuchaba solícitamente con el aspecto inexpresivo. Cuando el cura terminó, el artista empezó a mencionar. —Dice que en el creación hay cosas extrañas. Hace cuarenta primaveras, un rústico de El Graniones le trajo una reptil que gritaba como si exterior una madama. También ha trillado un macho que tenía estigmas, el lacre de la ardor de Nuestro Señor, y que le sangraban las manos y los pies el Viernes Santo. Dice que esto es una cosa horripilante y tenebrosa. Grave para usted y para el mancebo (sobre todo para el chavea). Es algo que le está carcomiendo. Dice... Gracon volvió a mencionar brevemente. —Pregunta si usted entiende qué es lo que ha energía en esta Nueva Jerusalem. —En Jerusalem's Lot —repitió el macho—. Sí, lo entiendo. Gracon volvió a mencionar. —Quiere asimilar qué es lo que piensa proceder al respecto. El macho chillón meneó harto paulatinamente la portaestandarte. —No lo sé. Gracon habló de reciente. —Dice que rezará por ustedes. 6 Una semana más tarde despertó sudando por una pesadilla y pronunció el honra del mancebo. — Tengo que trastornar —anunció. El mancebo palideció infame su bronceado. —¿Puedes presentarse conmigo? —preguntó el macho. —¿Tú me quieres? —Sí. Por Jehová que sí. El mancebo empezó a lamentar y el macho chillón le abrazó. 7 Aún seguía sin autorización dormir. Había rostros que acechaban en las sombras, elevándose sobre él en un vendaval como caras desdibujadas por la candor, y cuando el céfiro sacudía una brazo y la golpeaba versus el casa, el macho daba un salto. Salem's Lot... Cerró los luceros y cubrió su aspecto con el valiente. Todo empezó de reciente. Podía disfrutar el pisapapeles de cristal, simple de esos que cuando se mueven provocan en su sentimientos una chubasco de candor en miniatura. El embaldosar de Salem... PRIMERA PARTE LA CASA DE LOS MARSTEN Ningún espécimen fisiológico puede guardar existiendo durante profuso sesión en la existencia absoluta sin perder la mueble; hay quien supone que igualmente las alondras y las cigarras sueñan. Hill House, un nave que nulo asociaría exactamente con la cordura, se erguía sola sobre sus colinas reteniendo interiormente de sí la opacidad: hacía ochenta primaveras que se mantenía de este modo y podía guardar haciéndolo durante otros ochenta más. En su sentimientos, las paredes conservaban su perfecta verticalidad, los ladrillos se unían con pulcritud, el carretera se mantenía decididamente y las límite cerradas. El afonía se afirmaba pesadamente versus la tronco y la losa de Hill House, y cualquier cosa que por lejos apareciera, aparecía sola. SHIRLEY JACKSON The Haunting of Hill House UNO BEN (I) 1 Tras avanzar Portland mientras tanto se dirigía al Norte por la autopista de jaez, Ben Mears había empezado a observar en el andorga un cosquilleo de ardor carencia desagradable. Era el 5 de septiembre de 1975 y el verano se complacía en una última y magnífica exuberancia. El escandaloso estallaba en los árboles, el gloria cuadro de un garzo distante y apacible y más allí de la fila ferroviaria de Falmouth Ben distinguía a segunda vez muchachos que andaban por un ataque paralelo a la autopista con las cañas de adueñarse al hombro como si fueran carabinas. Pasó al hierro de la derecha, disminuyó la rapidez al carencia aprobado en la autopista y empezó a despabilarse algo que activara su memoria. Al inicio en absolutones encontró carencia e intentó precaverse versus una desilusión casi segura. Entonces tenías enganchón primaveras. Hace veinticinco que corre el manjar de dioses infame los puentes. Los lugares cambian y la populacho todavía, pensó. En aquella vencimiento la autopista 295 y sus cuatro carriles en absolutones existían. Si simple quería aproximar a Portland desde Solar, tomaba la piso 12 inclusive Falmouth y desde lejos la centinela 1. El sesión en absolutones se había detenido. Basta de imbecilidades, se dijo. Pero cuadro agitado pararse. Era agitado aseverar puntada cuando... Una gran BSA con el manillar elevado le adelantó súbitamente con un chillido por el hierro de la lado. Iba conducida por un mancebo en polo de ejercicio mientras tanto una doméstica vestida con una tabardo de lino roja y enormes lentes de encanto ocupaba el sostén trasero. La mamarracho fue inesperada y la hipersensibilidad de Ben excesiva: pisó el sombrero del entorpecimiento a pedestal y apoyó ambas manos en el claxon. La motociclo aceleró arrojando un regüeldo de humo garzo por el embocadura de escape, y la doméstica se giró para apuntarle con un dedo. Mientras volvía a crecer la rapidez, Ben deseó fumar un cigarrillo. Le temblaban un poco las manos. La motociclo, que avanzaba como un rayo, ora casi se había sensual de pinta. Los muchachos..., condenados muchachos. Los saludos recientes se agolpaban en él y Ben los apartó. Hacía segunda vez primaveras que en absolutones había montado en una motociclo y en absolutones pensaba trastornar a hacerlo no. Un iluminación encarnado le hizo avizorar cerca de la derecha y al trastornar la pinta sintió una flujo de paz y gratitud. A lo apartado, sobre una loma que se elevaba más allí de un labrantío de vegetación forrajeras, se levantaba un desmesurado hórreo encarnado con el casa tordo de argénteo; igualmente desde esa lejanía se podía examinar cómo resplandecía el encanto en la inconstante colocada sobre el casa. Estaba lejos en garbo entonces y lejos seguía precisamente con el mismo ademán. Tal ocasión, posteriormente de todo, las cosas mejorarían. Los árboles volvieron a aliviar el hórreo. A peso que la piso se acercaba a Cumberland el atmósfera se hacía cada ocasión más sencillo. Atravesó el río, donde de niños solían aproximar a adueñarse. Divisó al sobrevenir un corto campo de Cumberland por entre los árboles. Se veía la torre de encarecimiento de aguas de Cumberland con su desmesurado pasquínera tordo en un costado: «Conservad el frondosidad de Maine.» Tía Cindy había apotegma siempre que cualquiera debería caligrafiar debajo: «Y traed beneficios.» Su preliminar emoción de rubor se intensificó y Ben empezó a compendiar esperando examinar el letreroera indicador. Unos ocho kilómetros posteriormente apareció anta sus luceros. Estaba tordo de un escandaloso radiante que destellaba a la lejanía: RUTA 12 JERUSALEM'S LOT CUMBERLAND CUMBERLAND CTR Una súbita opacidad se abatió sobre él amortiguando su optimismo como cuando se echa arena sobre el fuego. Estos episodios se habían energía frecuentes desde la vencimiento corriente de su sucesos (su cacumen quería vocalizar el honra de Miranda, no obstante Ben en absolutones se lo permitió). Estaba frecuente a nutrir a rasgadurajo sus malos pensamientos, no obstante esta ocasión en absolutones pudo proceder carencia versus la emoción que se apoderó de él con una vehemencia tan indómito que lo atemorizó. ¿Qué pretendía volviendo a un pueblucho donde había personal cuatro primaveras, cuando cuadro criatura, con el aspiración de desempolvar algo ora irrevocablemente sensual? ¿Qué ocultismo esperaba resolver deambulando por unas calles que había repulsa ayer y que probablemente estarían asfaltadas, niveladas, señalizadas y atestadas de latas de chapa desechadas por los turistas? La ocultismo habría víctima, punto la negra como la blanca. Todo se había ausente por el zahúrda de suciedad esa indeterminación, cuando él perdió el guarnición de la motociclo y posteriormente apareció el camión amarillo, cada ocasión más y más grande, y el bramido de su madama, Miranda, que de diligente se cortó irrevocablemente cuando... A la derecha vio la principio y durante un día Ben pensó en sobrevenir de espléndido, en guardar cerca de Chamberlain ora Lewiston, esclerosarse lejos para comer y posteriormente meter la molinete para volver. Pero ¿volver adonde? ¿A morada? No pudo sofocar una sonrisa. Si alguna ocasión se había apesadumbrado en morada, había sido aquí. Aunque en absolutones hubieran sido más de cuatro primaveras, sin sospecha cuadro aquí. Puso el intermitente, disminuyó la rapidez del Citroen y subió por la declive. A tanto de concurrir a la cima, a la sección donde la declive de la autopista se unía a la piso 12 (que al trasvasar más a la pueblo se llamaba Jointner Avenue), levantó la pinta cerca de el horizonte. Lo que lejos vio le obligó a reprimir violentamente. El Citroen se detuvo con un estremecimiento. Los árboles, pinos y abetos en su universalismo, se elevaban en una apacible declive cerca de el naciente y daban la trauma de apiñarse en el gloria inclusive donde alcanzaba la pinta. Desde su campamento en absolutones se distinguía el pueblucho; carencia más que los árboles y, en la lejanía, el esquinazo resistente del casa a segunda vez aguas de la morada de los Marsten. Ben se quedó mirándola fascinado. Con apresuramiento calidoscópica, encontradas emociones asomaron a su aspecto. —Sigue aquí —murmuró en rugido inscripción—. ¡Por Jehová! Al mirarse los brazos comprobó que se le había coloniales carne de gallina. 2 Evitó sobrevenir expreso por el pueblucho; atravesó Cumberland para posteriormente trastornar a Salem's Lot desde el poniente por Burns Road. Se quedó boquiabierto al disfrutar lo poco que habían modificado las cosas. Había algunas casas nuevas que Ben en absolutones recordaba, una posada —la de Dell— en el puertas del pueblucho y un gemelo de canteras de granza nuevas. Habían talado buena sección del bosque, no obstante la vieja rehilete de chapa que indicaba el ataque cerca de el zahúrda de despojos del pueblucho seguía en su nave. En cuanto al piso, estaba asimismo sin asfaltar, atiborrado de baches e irregularidades. Por la paso que quedaba entre los árboles, lejos donde las torres de los cables de inscripción jaleo de la Central Eléctrica de Maine corrían de maestral a sudeste, Ben alcanzó a disfrutar Schoolyard Hill. La cortijo de los Griffen seguía existiendo; amén, habían ampliado el hórreo. Ben se preguntó si seguirían embotellando y vendiendo la nata que producían. El emblema que usaba cuadro una ternera que sonreía infame la señal de fábrica: «Leche Rayo de Sol ¡De las granjas Griffen!» Sonrió al lucubrar en la conjunto de nata Rayo de Sol en que había bañado sus copos de granos cuando vivía en morada de la tipa Cindy. Giró a la lado para catar Brooks Road, pasó aquí a los portones de eje forjado y la tapia de losa que rodeaba el necrópolis de Harmony Hill y tras caer la abrupta declive empezó a enarbolar la del otro lado, lo que se conocía en el pueblucho como Marsten's Hill. En la cima, los árboles se marchitaban a ambos lados de la piso. A la derecha, la pinta alcanzaba bruscamente inclusive el pueblucho; fue la primera sueño que Ben tuvo de él. A, la lado quedaba la morada de los Marsten. Se armó de narices y salió del automóvil. Todo seguía igual, sin desajuste alguna en lo más carencia. Era como sí lo hubiera trillado antiguamente por última ocasión. El césped de las brujas crecía, desordenado y chillón, en el oasis de delante, ocultando las viejas losas desniveladas por las heladas que conducían al zaguán. Allí cantaban, chirriantes, los grillos, y los cigarrón se elevaban en erráticas parábolas. La morada miraba cerca de el pueblucho. Era desmesurado y parecía desdibujada y vencida. Las ventanas descuidadamente cerradas le daban ese ademán suerte de todas las casas viejas que han caducado profuso sesión vacías. La charol se había descascarillado a la intemperie y toda la morada tenía un ademán uniformemente corriente. Los temporales de céfiro habían separado muchas tejas y una densa nevisca había hundido el esquinazo poniente del casa cabecilla dejándolo torcido. A la derecha, un destartalado letreroera clavado sobre un bita advertía: «Prohibida la entrada.» Ben sintió el aspaviento invicto de sumergirse por ese ataque atiborrado de malezas acosado por los grillos y cigarrón que se levantarían entre sus pies inclusive enarbolar al zaguán y, entre los postigos excusa cerrados, vigilar el antesala ora el salón. Quizá igualmente tantearía la cerco cabecilla y, si en absolutones estaba cerrada con llave, entraría. Tragó humor y se quedó mirando la morada casi hipnotizado. Con estúpida indiferencia, el bloque le devolvía la vistazo. Al trasladarse el antesala sentiría el esencia del lechada marino y del empapelado descompuesto y vería sincerarse los ratones por las paredes. Todavía encontraría algunos objetos, casualidad un pisapapeles que guardaría en el bolsillo. Al horizonte del antesala, en ocasión de guardar cerca de la restauración, podría doblar a la lado y enarbolar por las escaleras sintiendo gruñir infame los pies el polvo de lechada que durante primaveras había ausente cayendo del casa. Había precisamente catorce escalones, no obstante el menor cuadro más bajo que los anteriores, como si lo hubieran anejo para librarse el centinela fatídico. Al concluir de enarbolar por la escalera simple se encuentra en el separación y el soportal da a una cerco cerrada. Y se avanza cerca de ella, mirándola con suma atención, se aprecia el empañado llavín de monises (NoRAE)... Se alejó para en absolutones guardar viendo la morada mientras tanto dejaba zafarse el aspecto por la labio con un silbido. Todavía en absolutones... Más delante casualidad, no obstante igualmente en absolutones. Por hoy le bastaba con asimilar que todo seguía lejos esperándole. Apoyó las manos en el capó del automóvil y se quedó mirando el pueblucho. Allí podría tantear quién administraba la morada de los Marsten y alquilarla. La restauración sería un nave cabal para caligrafiar y podría desovar un tumbona en el saloncito de delante. Pero en absolutones se dejaría provocar por el aspaviento de enarbolar por las escaleras. No, a excepto que exterior necesario. Subió al automóvil, lo puso en ausencia y descendió la loma en gerencia a Jerusalem's Lot . DOS SUSAN (I) 1 Estaba sentado en un bajío del oasis cuando advirtió que la doméstica le observaba. Era una chica harto bonita. Llevaba un pasamontañas de seda que le cubría el pelambrera, de un ambarino radiante. En ese día estaba leyendo un portafolio, no obstante aquí a ella había un libreta de esquema y algo que parecía un grafito carbón. Era martes 16 de septiembre, el primer data de clase, y el oasis se había vaciado mágicamente de los visitantes más bulliciosos. Sólo quedaban algunas madres con sus bebés y otros tantos ancianos sentados aquí al monumento, amén de la chica, estable infame la trasgo madrina de un olmo yayo y retorcido. Al exculpar la pinta le vio y en su aspecto se dibujó una cara de sorpresa. Bajó la vistazo cerca de el portafolio; posteriormente volvió a avizorar e hizo aire de levantarse; pareció pensarlo segunda vez veces; por terminación se levantó, no obstante volvió a sentarse. Ben se puso en fundamentos y se dirigió cerca de ella llevando en la habilidad su portafolio, una novela del poniente en publicación de bolsillo. —Hola —la saludó cordialmente—. ¿Nos hemos trillado previamente? —No —respondió la doméstica—. Es aseverar..., usted es Benjamín Mears, ¿en absolutones es cierto? —Es cierto —confirmó Ben arqueando las cejas. La chica dejó zafarse una risa nerviosa mirándole, por un día, a los luceros, como si quisiera adivinar sus intenciones. Sin sospecha en absolutones estaba acostumbrada a mencionar con los extraños que se encontraba en el oasis. —Me pareció que veía un estantigua —explicó ella mientras tanto le mostraba el portafolio que tenía en la tontillo. Ben alcanzó a disfrutar que entre las tapas había un lacre: «Biblioteca Pública de Jerusalem's Lot. El portafolio cuadro Danza, aérea, su segunda novela. La doméstica le mostró la fotografía que aparecía en la solapa de la contratapa, tomada hacía ora cuatro primaveras. La expresión de Ben tenía un aspecto rozagante y terriblemente serio; los luceros eran como diamantes negros. —De tan triviales comienzos arrancan las dinastías —comentó Ben. Aunque sus palabras eran una marcha sin intención, gloria.Fue un día que Ben recordaría ,
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD