Naira... Empujo mis dedos más adentro, coqueteando con el calor oscuro y húmedo que encuentro ahí. Me sorprende estar ya empapada. Con solo tener sus ojos sobre mí, estoy más excitada que nunca en toda mi vida. ¿Quién diría que me gustaba tanto que me observaran? —Siéntese. —Susurra la palabra y me bajo lentamente hasta el suelo—. Estire las piernas frente a usted, sí, así. Dóblelas y siga haciendo lo que está haciendo. Me pongo en posición, mis dedos moviéndose sobre mi clítoris con más presión ahora. Me apoyo hacia atrás sobre mi otra mano, bajando la mirada hacia mis dedos que se mueven sobre mi cuerpo. —Sí. Bien. Obsérvese. —Su voz ha bajado una octava mientras empiezo a frotar más fuerte. —Empuje su dedo adentro —dice, inclinándose hacia adelante en su asiento mientras se baja e

