Cesar Mi papá cambia de tema, preguntándole a Charlie qué anda haciendo últimamente. Es su intento poco disimulado de decirle a mi hermano menor que se estabilice y deje de andar cambiando de trabajo. Apenas hablo el resto de la comida, sintiendo un tipo de melancolía que no había sentido en meses. Estar cerca de Megan no me hace bien, y verla feliz me molesta como nada más. En cuanto nos disculpan de la mesa, escapo al balcón, mirando hacia el jardín largo detrás de la casa de mis padres. Estoy disfrutando de una última copa de vino cuando la puerta se abre detrás de mí, y Megan sale. Es una visión resplandeciente con una falda y blusa celestes, los ojos brillándole bajo la luz de la luna. —Hola, extraño —susurra, mientras se me forma un nudo entre los omóplatos. —Hola, Meg —digo co

