Cuando el orgullo toca la puerta

392 Words

Los pasos de Osvaldo resonaron pesados por el pasillo, cada vez más cerca. Kendra, recostada en la cama, cerró los ojos con fuerza, como si con eso pudiera evitar lo inevitable. Pero cuando escuchó el golpe seco de la puerta al abrirse de par en par, su cuerpo entero se estremeció. —¿Qué mierda te pasa, Kendra? —soltó él, entrando con la mirada encendida de furia. Ella no se levantó. Apenas giró el rostro para verlo, con esa altivez que siempre lo desarmaba y lo provocaba al mismo tiempo. —Lo que me pasa es que no estoy para tus juegos, Osvaldo. Él sonrió de lado, con ironía, cerrando la puerta tras de sí. —¿Juegos? No te confundas, muñeca… yo no juego. Nunca lo hice contigo. —¿Y qué? ¿Ahora vienes a reclamar porque no bajo a la mesa como tu mascota fiel? —respondió con un tono agrio

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD