—Mali, discúlpame por cómo te traté y por lo que te dije de Robert. No tengo derecho a pagar contigo mis problemas con Osvaldo… no puedo ser egoísta con tu felicidad. —No pasa nada, ken —me respondió con esa dulzura que solo ella tiene—. Yo sé que vives en una guerra constante con tu interior y tu corazón, pero no pasa nada. Solo quiero que sepas algo: dale una oportunidad a Osvaldo. Él te quiere, te ama, se le cae la baba por ti. Tú lo dominas, si no, no estaríamos aquí. ¿Qué dices? Me quedé pensativa, bajando la mirada. —Lo intentaré… le daré la oportunidad que me dices. —¡Claro! Enamóralo, ponlo a tu favor. Deja ese orgullo porque tú lo amas, Kendra. Tú te pones nerviosa cuando está frente a ti, se te nota a leguas. Todo el mundo sabe que te mueres por Osvaldo. No pude evitar sonre

