La Tormenta Llamó a la Puerta

507 Words

El día siguiente amaneció gris y lluvioso. Me levanté temprano, bajé a la cocina y me preparé un café. Después me senté en el balcón, en pijama de muñequitos: pantalón corto y blusita azul que dejaba el abdomen al aire. El cielo gris, la lluvia cayendo… había algo de paz en ese momento. Al rato, Amalia despertó. Entró a la cocina con su pijama de vestidito corto, tan corto que dejaba ver demasiado. Me hizo reír. —Buenos días, Ken —dijo, con una taza en la mano. —Buenos días, Mari. —Está lluvioso el día. —Sí… así mismo. De pronto, Mari se asomó por el balcón. —Mira… aparecieron los autos de tu querido Osvaldo. —¡Ay, no puede ser! —dije al ver dos camionetas negras estacionarse frente al edificio. —Ellos mismos son. Y vienen para acá. Ese ruido… el rugido de sus motores retumbaba e

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