David. —No puede ser. —llego al lugar viéndola con sus hijos envolviéndola. —¿La conoces?. —Es la mujer de mi primo. —voy directo a ella, sentada a la orilla del cordón, envolviendo a la nena que llora, y los dos nenes a sus lados envolviéndola de los brazos—. Valentina. —tiene la mirada aterrada, me agacho viéndolos a los cuatro—. ¿Qué pasó?. —No seeee. —comienza a llorar—. Paré en el semáforo cuando de un auto bajaron unos hombres y con palos comenzamos a golpear el auto y cuando rompieron todos los vidrios se fueron. —¿Tienes problemas con alguien?. —Noooggg, no tengo problemas con nadie ni visito a nadie que sea malo o haga algo malo. —Bien, ¿otros clientes?. —No, —¿Ex novio?. —Si, pero es un imbécil. —Necesito su nombre completo con la dirección. —Sinceramente no sé donde

