-Señora, cuando necesite mi ayuda solo pídamela, yo le ayudaré, el señor tiene una manera extraña de tratarla, yo no la entiendo, dice amarla con el alma, pero vea lo que le hizo, dijo Juanita con tristeza. -Gracias Juanita, espero no tengas problema por esto, dijo Ayleen un poco apenada. Juanita se retiró de la habitación y Ayleen cerró con seguro la puerta, ella no estaba dispuesta a volver a pasar por lo mismo, le dijo a la empleada que si su esposo preguntaba que le dijera que ella la había obligado a darle la llave de la habitación y que no tenía otro juego. La noche pasó y la chica no pudo dormir en toda la noche, pese a que el medicamento que tomaba la relajaba hasta dormirla, pero ella no pudo pegar sus parpados por el miedo de que Aldo entrara a su habitación de alguna manera.

