-Cuando las mujeres regresaron a la mesa, Aldo de inmediato interrogó a Ayleen. -¿Qué pasó, porqué tardaron tanto? -No deseaba volver a la mesa, no quiero verte con esa mascara y lo sabes, Aldo, no entiendo porqué me haces estas cosas, yo nunca te he hecho nada, siempre he hecho lo que dices, yo soy tu esposa, estoy para apoyarte, acaso es que ya no me amas, acaso hice algo con lo que no estás de acuerdo, por favor, dime que tengo que hacer, dijo ella en su oído, asegurándose de que nadie escuchara lo que ella tenía que decir. El hombre se quedó en silencio y no la miró, ella tenía razón en todo lo que decía, nunca había tenido ninguna objeción a lo que le pedía a la chica, sin importar que, hasta se sintió culpable por el hecho de que la había golpeado fuertemente por sentirse celosa d

