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993 Words
Ganadores del Magnolia Yaina se movió inquieta en la cama. No lograba dormirse. Aburrida de intentar se levantó y caminó hacia la ventana donde las cortinas bailaban con la brisa. Miró hacia el exterior, los jardines y el cielo estrellado y suspiró. Faltaban tres semanas para su aniversario de unión y casi no se habían visto desde la mudanza al palacio de los Lirios ¿Cómo podría preparar algo si no podía moverse libremente y debía pedir todo al mayordomo o al secretario? Estaba pensando en usar un portal, cuando vio que la joya de su pulsera brillaba. Saros la había reparado. La pequeña flor corelia pulsaba con una luz azul. Su familia. Entró y se sentó en la cama antes de activar la magia de comunicación. En el reflejo se veía la cara sonriente de Alex vestido elegantemente y sentado en lo que parecía el despacho del gremio por los paneles de madera en las paredes a su espalda. - Hola hermana. - dijo feliz - lamento la hora, pero tenía que avisarte. - Hola, hermano - saludó Yaina con una sonrisa - ¿Cómo están todos? - Oh…- Alex se pasó una mano por la barbilla pensativo - Jaim está trabajando con Greyfox en la revisión de los sistemas administrativos junto al nuevo consejo. Yo estoy trabajando en los flujos de integración diplomática y lazos comerciales con los demás reinos y el imperio. Dana y Naira están trabajando en un sistema de salud para las ciudades más pobres. Maya está trabajando en la seguridad y en la represión de los rebeldes que quedan, pero desde casa. El embarazo avanza. - Vaya, parece divertido… Alex levantó la ceja ante la voz decaída de su hermana. Se veía cansada y un poco triste. La conocía demasiado bien como para no saber que algo estaba pasando. - ¿Todo bien hermana? - preguntó con cuidado - ¿Mi cuñado te cuida? - Oh, si - contestó con rapidez con una sonrisa fingida que hizo que Alex hiciera una mueca -Tiene mucho trabajo igual que ustedes. - ¿Y tú? - preguntó inquisitivo. - Aún me estoy adaptando. - le dijo mirando hacia abajo evitando su mirada. - Si algo está pasando Yaina debes acudir a nosotros. - le dijo serio – Somos tu familia. Te lo dije antes y te lo digo de nuevo, siempre podrás regresar a casa. El imperio es diferente a Odea. Si es necesario hablaré con Jaim e iremos a buscarte. - ¡No! -exclamó Yaina - No le digas nada por favor. Todo está bien. De verdad. Alex cruzó los brazos en el pecho poco convencido. - Sabes que sé cuándo mientes, hermana. - le dijo haciendo que Yaina se mordiera el labio nerviosa - Estas muy pálida y te ves cansada. - Déjame manejarlo. - pidió Yaina mirándolo suplicante - Si se me va de las manos, te llamaré. - ¿Lo prometes? - Si. Te lo prometo. - le sonrió - No puedo escapar a casa cada vez que tengo un problema. Soy adulta. - Pero sigues siendo nuestra hermana pequeña. Por supuesto que nos preocuparemos por ti. - Lo sé, lo agradezco. - Si necesitas algo, solo debes pedirlo. Estaremos ahí para ti. Yaina lo miró con cariño mientras se acomodaba entre las cobijas más tranquila por las palabras de su hermano. -¿Qué tenías que decirme? - Oh, si, - saltó Alex - casi lo olvido. - sonrió divertido - ¿Recuerdas la apuesta del Magnolia? - ¿La de la boda? -Asi es. - ¿Qué pasa con ella? - Se cumplió el plazo.- dijo guiñando un ojo - ¡Ganaste! Han pasado once meses por lo que se demostró que no te había embarazado y que tampoco lo hizo el emperador. -vio que Alex ponía los ojos en blanco, molesto y se rio - Eso, independiente de los rumores que dicen que lo perdiste por estrés por el accidente del puente. - Pffft - Yaina se rio - Oh mi, la condesa definitivamente tiene mucha imaginación. Alex se rio a su vez. - Siempre he dicho que debería escribir novelas. - dijo pensativo - ganaría mucho dinero. - ¿Y cómo se ha visto la relación con Maya? -Bueno. - le dijo conteniendo una risita - El rumor es que me acerqué a la duquesa como una forma de consolar mi dolor y poco a poco me enamoré de ella debido a su personalidad junto al hecho de que es tu mejor amiga por lo que sería una forma de mantenerte cerca. Que fue por eso que firme la alianza. - Uf, - dijo Yaina fingiendo un escalofrío - Qué retorcido. - Ya sabes cómo son. - le dijo sonriendo - Creo que ayudó el que nos vieran en la ciudad siempre juntos para desviar la atención de los preparativos. Reconozco que en algunas situaciones mantuve la cara de un amante abandonado para las señoritas. Yaina se rio de buena gana. Debía reconocer que su hermano disfrutaba mucho esa veta artística. - El dinero fue repartido según tus instrucciones. - le dijo - Una parte al gremio y otra a la Torre. Tamir ya ha hecho el ejercicio y está atento a tus órdenes. - De acuerdo, me comunicaré con él. - bostezó - Espero que el monto les sirva a ustedes también. - ¡Por supuesto! - exclamó su hermano - Fueron excelentes ganancias. Más de lo que esperaba. Te sorprenderás cuando Tamir te muestre los números. - Está bien. - otro bostezo. - Oh, vaya. - le dijo con cariño -Olvidé la hora. Hablaremos pronto. Descansa. - Tú también, Alex. - le dijo acomodándose en las almohadas - Les envío un beso a todos. Los extraño. - Y nosotros a ti, princesa. -le dijo antes de cortar la conexión. Yaina suspiró cobijada por la conversación con Alex. Se sentía más tranquila y finalmente pudo cerrar los ojos y se durmió.
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