Joyas y Vestidos
Yaina caminaba por la galería de cristal elevada que conectaba el palacio de la emperatriz con el palacio principal. Era seguida por Arak con el uniforme de los caballeros imperiales quien parecía abrirse paso con miradas de advertencia.
Era un pabellón con techos curvos y estructuras de metal rodeadas de cristales lo que permitía que la gente bajo el, en los jardines interiores pudiesen ver el transito desde uno a otro palacio. Bajo él estaban las nuevas oficinas de los encargados de área que Kairon había designado.
El acceso a los jardines interiores solo podía hacerse a través una entrada desde el palacio principal o por las salidas interiores de los otros dos palacios conectadas a los pasillos que conducían a los salones privados de los señores.
La gran galería de cristal atravesaba el palacio principal y conectaba con el palacio del emperador de la misma forma. Se decía que el Emperador Darion había modificado tanto la galería como las áreas privadas del palacio de la emperatriz igualándolos como gemelos a las dependencias privadas del emperador para demostrar que el poder del emperador era igual al de la emperatriz y estaban unidos para administrar el imperio a través del gobierno central.
Desde que habían llegado al imperio y se realizó la ceremonia de coronación un mes después, esa coordinación no se había visto. Eso se debía, en parte por la carga de trabajo en Kairon y a la presión de los nobles por ser escuchados por el nuevo emperador y por otro lado, la decisión de la pareja para mantener la imagen creada en Odea para poder ver la realidad del imperio. Habían pasado tres semanas y ahora se enfrentaban al brote sanitario.
Yaina se detuvo frente a las dos grandes puertas que permitían la entrada al palacio central la que estaba custodiada por dos guardias imperiales con grandes lanzas.
- Saludos a la luz del imperio, deseamos larga vida. - saludaron con formalidad mientras abrían las puertas.
- ¿El secretario de su majestad está en el despacho? - les preguntó.
- Si, majestad.
- Gracias. - les dijo caminando por el amplió pasillo rodeado de puertas cerradas hasta el final donde se abría hacía la derecha por unos quince metros hasta un espacio abierto que daba a un gran descanso con barandas el que dejaba ver el ajetreo del vestibulo del palacio principal el que tenía en el centro una gran escultura del primer emperador, Ducalyon.
Yaina dobló a la izquierda hasta las puertas del despacho oficial del emperador.
- Su majestad, la emperatriz está entrando. - anunció un guardia mientras abrían las puertas.
- Buenos días majestad. - saludó en secretario Torne con una reverencia llevando varias carpetas en las manos.
- Buenos días, barón. - saludó Yaina acercándose al imponente escritorio, ahora lleno de documentos en pilas. El gran ventanal tras él permitía entrar la luz a raudales.
Había tres escritorios hacia el lado derecho de las puertas dos escribanos, uno del secretario con la pared detrás de ellos con estantes con libros y documentos de trabajo con el escudo del imperio de Yamain finamente pintado en la pared. A la izquierda había unos sofás enfrentados con una mesa baja y un gran sillón de descanso frente a la chimenea con una repisa donde descansaba un retrato de Kairon y ella con los trajes de coronación.
La joven sonrió al ver lo atractivo que se veía su esposo y lo imponente que parecía con el aura del león. Mi esposo es muy atractivo pensó para sí emocionada.
- ¿Qué la trae aquí, majestad? - preguntó el secretario recogiendo carpetas- Me temo que su majestad está en una reunión y no puede atenderla.
-Oh, no lo sabía. - dijo Yaina en su papel haciendo un mohín mientras se acercaba al escritorio de Kairon mirando de reojo los documentos. Caminó pasando los dedos sobre la superficie al tiempo que rodeaba la mesa botando una carpeta al suelo liberando los documentos de su interior - Oh, lo siento, no fue mi intención. Fui descuidada. Lo recogeré. - exclamó, agachándose.
- No se preocupe, majestad. - dijo el secretario inclinándose a recoger los documentos con irritación - Yo lo haré.
- Oh, gracias barón. Es un caballero. - respondió Yaina caminando hacia la dominadora para mirar el documento que estaba a un costado. Eran los requisitos de la propuesta. Perfecto.
Antes de que el secretario levantara la vista, Yaina estaba junto a él otra vez.
- Me disculpo, majestad. - dijo el secretario tomando las carpetas - Debo llevar estos documentos a la sala de consejo. ¿Quiere que le dé un mensaje a su majestad?
- Oh, mi. Se lo agradezco, pero veo que su majestad está muy ocupado. Se lo pediré más tarde. - exclamó Yaina bajando la cabeza avergonzada y caminando hacia la puerta donde la esperaba Arak.
- Majestad, - la detuvo el secretario con una sonrisa - Si es dinero para joyas o vestidos por favor pídamelo directamente. No preocupe a su majestad con cosas triviales.
Yaina se detuvo en seco y todo su cuerpo se tensó y Arak lo miró sorprendido. La joven apretó los puños furiosa, pero respiró profundamente antes de controlar su expresión y girarse con una hermosa sonrisa.
- Vaya, - le dijo con una voz aterciopelada - No sabía que era capaz de leer tan bien a las personas, secretario Torne. Hace honor a su cargo. Gracias por el ofrecimiento, lo recordaré. - se giró hacia Arak - Entonces lo dejo trabajar. Adiós Barón.
- Es un honor, majestad. -le dijo antes de verla salir.
Cuando llegaron al despacho de la emperatriz en el Palacio de los Lirios, Yaina se dejó caer en el escritorio de su despacho con los brazos cruzados en el pecho, molesta.
- ¿Está bien majestad? - preguntó Arak inquieto frente a ella. El comportamiento del secretario había sido irrespetuoso.
- Si - respondió apretándose el puente de la nariz para calmarse - Sé que era algo que podía pasar.
- Majestad…
- Ya pasó - dijo tomando una pluma y escribiendo con rapidez en una hoja - Es necesario para ayudar a Kairon. - le entregó la hoja a Arak quien la estudió.
- La propuesta debe tener en cuenta: Clima, características geográficas, población, recursos. - Arak la miró con una ceja alzada - Esto se parece a … - Yaina soltó una risita.
- Parece que ha aprendido algo de mí. Jajaja. Es mi estilo de trabajo.
- Vaya, - dijo Arak sentándose en la silla - el presupuesto no es mucho.
- Debo incorporar una proyección en caso de que usen la propuesta para hacer un programa para el resto del imperio. - Yaina tomó varias hojas de papelería, plumas y caminó hacia la mesa de reuniones - Te encargo la información y un mapa detallado de Yamain. Trae a alguien que conozca el lugar del brote al detalle. Idealmente que haya vivido allí - lo miró - Que sea alguien de tu confianza.
- Conozco a alguien. - le dijo con una sonrisa levantándose. Era extraño como la joven lograba motivarlo con su propia energía.
- Avísale a Lucy que estaremos trabajando. Ella sabrá que hacer. - Mientras hablaba abrió un portal en el que entró y regresó con varios papeles enrollados - Estaba pensando en un proyecto para la torre que podría servir para esta situación.