El Plan de Saros
Kairon se giró sorprendido y observó como la joya pulsaba y el sello de la bolsa brillaba suavemente.
- Comparten maná. - dijo Arak mirando a Kairon molesto - Lo que te dio no es una joya.
- Lo sé.
- Era el aniversario de su unión. - le dijo Arak molesto - Ni siquiera fuiste capaz de decirle algo ese día, imbécil. Lloró hasta que no le quedaron fuerzas. Tu maldita actitud y trato hacia ella la hizo romper un juramento con mucho dolor ¡Y ahora casi la matas con tus propias manos!
Yaina trató con cuidado de decirle que estaba a su lado y como un imbécil no lo vio. Incluso la regañó por estar afuera para despedir la comitiva con el frio incluso antes de que el mismo llegara al convoy. Aún recordaba como las manos de Yaina temblaban sobre su vestido, pero se había comportado como una excelente esposa y anfitriona frente a los caballeros deseándoles buen viaje.
- Me alegro de que nuestro gran Emperador se dé cuenta de que a veces es un completo idiota. -dijo una voz desde el balcón soltando una risita.
Saros levantó las cejas sorprendido ante la frase tan informal, aún más cuando vio que era la escolta de Kairon. La había visto varias veces en el palacio. Era menuda y con ojos astutos, pero no había visto la interacción
- Don. - le escuchó advertir a Arak cuando la joven saltó desde la baranda hacia la terraza del balcón y luego se inclinó ante el emperador
- ¿Qué? - lo miró desafiante mientras pasaba a su lado a pesar de que el comandante de caballeros le ganaba en altura por más de una cabeza - Digo la verdad. - resopló encogiéndose de hombros - Lastimó a la maestra, la hizo llorar. Cuando la vi entregarle parte de su corazón y ni siquiera reaccionar frente a su dolor… - dijo apretando los puños para controlarse - Solo porque ella lo pidió no le di una paliza - Saros miró a Kairon sorprendido y este solo negó con el brazo suavemente
- Sé que tu lealtad es a tu maestra, Don y a mi por ser su compañero. - le dijo Kairon agradecido.
- Usted le prometió ser su compañero antes que emperador. - lo acusó la joven molesta - Confié en que su vínculo era tan fuerte que no la lastimaría, pero me equivoqué. Al ser tan fuerte el amor que ella le tiene, sus acciones le afectaron. El famoso vínculo del león no existe, si fuera real, usted hubiese sentido como su corazón se desgarraba mientras ella rompía el contrato que tenían. - resopló - Vino a este imperio donde no tiene familia, solo gente que la mira con desprecio. Hasta el archiduque. - éste abrió la boca para responder, pero Don lo interrumpió negando con un dedo haciendo que Ciro y Arak soltaran una risa - Vi la magia de la maestra en el castillo
- le regañó - ¡Tuvo a los magos de la torre trabajando en los diseños y gratis! - lo miró de arriba abajo - La mismísima Maestra de la Torre trabajando gratis para un noble. Tendría que inclinarse ante ella, que descaro.
- ¿Estuviste bebiendo, Don? - preguntó Arak afirmándola.
La joven se giró furiosa dándole un golpe en el pecho.
- ¿Cómo te atreves grandulón? - le gritó - No bebo mientras trabajo. Lo sabes. ¿Cuántas veces has patrullado conmigo? Tantos músculos y no piensas. -murmuró para ella resoplando , pero la escucharon, sacándoles una sonrisa.
- ¿Entonces por qué estas tan molesta? - le preguntó Arak.
- Porque los hombres son unos imbéciles, ciegos y orgullosos. - gruñó - El emperador lastimó a la maestra y tú no ves más allá de tu nariz. Tonto.
- Creo que le gustas. - le dijo Ciro con una sonrisa. Arak lo miró sin entender.
- ¿Ves? - le dijo indicando al caballero - Me ha visto pocas veces y sabe lo que siento y tu trabajas conmigo cada día. Eres un TONTO. Tendría que darle una paliza a los dos.
Arak la miró con las orejas rojas de vergüenza, pero no pudo responder nada ya que Don dejó el broche sobre la mesa enojada.
- ¡Maldito broche! - gruñó - Tamir tonto. - gritó en voz alta - ¡No debiste jugar con él!
- ¡Explícate! - la afirmó Kairon por los hombros - ¿Sabes algo del broche? - Don asintió con la cabeza.
- ¿Sabe quién se lo entregó majestad? - le preguntó, haciéndole revisar sus recuerdos.
- La hija del Marqués Moore. - le contestó - El día antes de la coronación. Me dijo que era un regalo para el nuevo león imperial… que había entregado uno igual al archiduque como símbolo de unión. Lo he usado desde ese día en el palacio.
- Es verdad. - coincidió Saros - Me regaló la misma joya en un broche similar.
- ¿Aún lo tiene? - le preguntó Don.
- Creo que si. - dijo Saros - Debe estar junto con los otros broches. - le hizo un gesto a Ciro quien salió de la habitación en su búsqueda.
Saros se acercó al broche roto y lo examinó.
- ¿Hay algo malo con ellos? - le preguntó.
- ¿Recuerda si cuando lo usó se sentía más irritable o enfadado? - consultó Don.
- Solo lo usé mientras estuve en el palacio. - le dijo pensando en el momento - Ahora que lo preguntas estaba molesto con Kairon casi todo el tiempo.
- Entonces la maestra tenía razón cuando dijo que el emperador estaba siendo controlado. - dijo Don pensativa alejando el broche de Kairon y Saros y recibía el que Ciro le estregaba - Alguien usó magia en ellos… Tamir revisó el hechizo como segundo al mando. Es un hechizo intermedio que llamamos el busca pelea porque utiliza el vínculo del portador con el objetivo para causar discusiones o separaciones. Saca las desavenencias para generar conflictos
- El Emperador dijo que sentía rabia cuando la emperatriz le preguntó en el jardín. - aportó Ciro.
- El objetivo de la joya era la emperatriz y el de esta debe ser el Emperador. - dijo Don.
- ¿Podemos saber quién lanzó el hechizo? - preguntó Saros
- Si, pero solo el Maestro de Magia puede leer la firma de magia de cada mago. -hizo una mueca mirando a Kairon - La maestra lo estaba haciendo cuando un bruto la lanzó contra la pared.
Kairon se movió incómodo.
-Se qué no me creerás, pero no era yo en ese momento. - se justificó amargado - Solo sentía rabia. Era como estar poseído…
- Si usa las emociones. - interrumpió Saros - El vínculo de ustedes es el más fuerte que se ha visto desde el primer emperador con Esthla. Tiene la marca bidireccional.
Kairon miró su muñeca izquierda y suspiró
- Si es así. - dijo con tristeza - El broche solo intensificó las emociones negativas hasta el punto de hacerme actuar como lo hice. Está claro que Yaina pudo sentir mis emociones y por eso cerró la conexión.
Debió ser muy doloroso para ella, pensó.
- Eso debe haber enfurecido al león y esta maldita joya anuló la capacidad de poder comunicarme con él y darme cuenta de que no podía sentirla. No pude sentir al cachorro cuando fue concebido. Ha estado embarazada de mi hijo sola pasando por todo este dolor. - apretó los puños y golpeó la mesa con fuerza haciendo un forado - Por eso no pude sentir el accidente de la mina. Ni su dolor. - Arak asintió - Podría haber muerto y no habría podido llegar a ella. - Kairon gruñó de manera gutural con los ojos brillando.
- Debes controlar al león. - advirtió Saros - Si sale a través de tus emociones sin control podrías volver a lastimarla. Debes volver a sincronizarte con él para poder ayudar a Yaina y saber quién hizo esto.
Kairon soltó una risa quebrada mientras sus ojos volvían a la normalidad.
-Puedo sentir su rabia, pero no me escucha. - explicó - está tan dolido porque nuestra compañera no deja que podamos sentirla que lo tiene destrozado y ahora que mis sentidos están despejados y yo, que ahora sé que tampoco puedo hacerlo, no soy muy diferente si pienso en como la traté.
- El cachorro. - dijo Saros con una sonrisa.
- ¿Que pasa con él? - preguntó Kairon - ¡Acabo de hacerles daño!Está sangrando por mi culpa
- Si tú y el león pueden sentirlo podrán volver a conectarse.
- Saros no me atrevo a acercarme. - dijo Kairon con verdadero pánico, lo que sorprendió a sus primos - Si llego a hacerle daño de nuevo, no podré soportarlo. Si este maldito hechizo aún me afecta y me enojo…
- Hay que hacerlo, Majestad. -dijo Don después de romper el broche de Saros - ¿Puede ayudarme sir Ciro?
El caballero asintió, aferrando el brazo de Kairon, Arak aferró el otro y Saros apretó un punto en el cuello de Kairon antes de activar el aura del león en su cuerpo haciendo que los ojos de Kairon cambiaran y lo mirara fijamente.
- ¿Eres el espíritu el que me ve? - preguntó a Kairon asintió con la cabeza sorprendiendo a todos.