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1685 Words
Perdiendo el Control Aún estaba con las ropas sucias y desaliñada, pero se acercaba con una expresión molesta y decidida - ¡Suficiente! - les gritó, caminando hacia ellos haciéndoles girar sorprendidos - ¡¿Qué están haciendo?! - ¡Yaina! - le gritó Saros acercándose a ella, pero los ojos de Kairon solo se estrecharon antes de lanzar un gruñido y correr hacia él para evitar que Saros la tocara. Yaina se adelantó y, por reflejo saltó hacia arriba esquivándolo. - ¡¿Qué te pasa?! - le gritó, pero trastabilló. Saros la sujetó por la cintura para evitar que se cayera. - ¡¿Estás bien?! -le preguntó. Yaina asintió. - ¡Suéltala! -le gritó Kairon - ¡No la toques! - ¡Majestad! - gritó Arak asustado al ver que se acercaba a toda prisa. La fuerza por el aura era intensa y Yaina estaba débil por el derrumbe y con la magia inestable. En otro momento Yaina podría haber hecho frente, pero ahora no iba a aguantar un golpe directo. - ¡Para! - gritó Yaina -¿Por qué actúas así? Se acercó a Kairon, pero éste la aferró con brusquedad alejándola de Saros. - ¡¿Por qué permites que te toque?! - gruñó - ¡Eres mi compañera!. Saros la sujetó para alejarla de él. - ¡Tranquilízate! - le gritó - Está herida. - ¿Quieres quedarte con él? - le preguntó Kairon furioso a su esposa. - ¿De qué estás hablando? - le preguntó Yaina totalmente confundida ¿Qué estaba pasando? - ¡RESPONDEME, MALDITA SEA! - gruñó Kairon mientras la tiraba del brazo, haciéndola gritar - ¡Contesta ahora! - Yo… yo - tartamudeó mientras Kairon la empujaba, haciéndola caer al suelo lo que la hizo soltar un grito de sorpresa. - ¡¿Qué haces?! - gritó Saros tratando de acercarse, pero sus caballeros lo detuvieron. - Alex y ahora Saros ¡Maldición! - le dijo furioso. Yaina lo miró sin entender, totalmente conmocionada. Qué le estaba pasando. Kairon no era así. Vio como sus ojos brillaban y las estelas fluían a su alrededor. - ¿Kairon? -preguntó con miedo en su voz ante la furia que veía en su rostro - ¡Suéltame! - le gritó cuando la agarró de un brazo levantándola sin cuidado. Yaina gimió de dolor tratando de aflojar su agarre mientras Kairon la arrastraba. - ¡Kairon escúchame! - le suplicó al tiempo que trataba de activar su magia. Sus ojos brillaron, pero sus alas no lograron desplegarse. Impotente volvió a llamarlo. Su magia no funcionaba. - ¡No iras a ninguna parte! - le gritó Kairon al ver que Yaina lograba soltarse y alejarse de él observándolo en total pánico. El joven dio un par de zancadas y Yaina saltó hacia arriba desplegando sus alas, pero no fue lo suficientemente rápida ya que Kairon agarró su pie y la empujó hacia abajo. La joven cayó con dureza al suelo, pero logró girar sobre si misma con rapidez para pararse frente a él. - Kairon. - pidió viendo como su esposo se movía alrededor de ella mientras reflejaba sus movimientos. Buscó signos de veneno y no vio nada excepto la joya que brillaba en su ropa. Magia... - Deja de luchar. - advirtió Kairon moviéndose hacia ella. - Dime que sientes. - pidió Yaina - Si me explicas me detendré. - Rabia. - gruñó Kairon - Molesto porque no me obedeces. Trato de protegerte y te escapas de mi. - Estiró una mano para agarrarla, pero Yaina lo esquivó limpiamente - Te tendría encerrada para que nadie te alejara de mi. - Dijiste que soy tu igual. - replicó Yaina - ¿Por qué me has ignorado en el palacio? No me dejas acercar. - Cuando te veo me enfurezco. - dijo Kairon arremetiendo contra ella, pero Yaina se elevó con sus alas y aterrizó cerca de Arak - Me molesta el verte. - No quiero pelear contigo. - dijo Yaina levantando las palmas hacia él con la magia lista - Eres mi esposo. Te amo. Soy tu compañera. - ¿Compañera? - se burló Kairon - Coqueteando con otros, escapando. ¿Sabes cómo me sentí cuando llegué y no estabas? Podrías haberme dicho… - ¡No me escuchas! - le gritó Yaina caminando hacia él - Me ignoras, prohibiste que apoyara en los asuntos internos por ser de Odea. Te escuché… Kairon gruñó molesto. - Escuchando tras las puertas.- le gritó - ¡Me vigilas! - ¡No lo hice! - se defendió, dolida - Iba a invitarte a salir por nuestro aniversario. Yo… La joven no alcanzó a terminar ya que Kairon agarró su ala y la tiró con fuerza haciéndola gritar. Con la magia desplegada sus alas se convertían en parte de ella y el tirón causó dolor. - ¡Estas mintiendo! - le gritó Kairon empujándola lejos haciéndola caer cerca de Saros quien trató de ayudarla, pero Yaina lo detuvo. - No miento. - le dijo levantándose - Algo está mal contigo y te haré reaccionar. Yaina corrió hacia él ignorando los gritos de Saros y Don mientras saltaba y aterrizaba tras él al tiempo que de sus palmas salían cadenas de hielo que lo rodearon hasta inmovilizarlo. Kairon forcejeó furioso mientras se giraba hacia ella liberando estelas cada vez más fuertes que afectaban a los presentes. - ¡Libérame! - exigió, caminando hacia ella amenazante. - No. - dijo Yaina afirmando las cadenas envolviéndolas en los antebrazos para mejor agarre - Este no eres tú. Tampoco Cal. Los conozco bien. - ¡Eres una mentirosa! - gritó cuando Yaina liberó la magia y la escarcha lo rodeó, sintiéndose como cuchillas en la piel. - Ven por mi. - dijo Yaina alejándose algunos pasos desplegando sus alas desafiante - Veamos quien te controla. Si es magia yo lo sabré. - ¡Maestra! - gritó Arak angustiado al ver la magia titilar. Yaina elevó su cuerpo un par de metros mientras cerraba los ojos. Tanto el anillo de Kairon como el de Yaina aparecieron en sus manos y el sello del Maestro de Magia brilló en su pecho liberando el cetro y modificando sus ropas ocultando las alas de viento y hielo. - ¡El Maestro de la Torre es la emperatriz!- escuchó Saros gritar a uno de sus caballeros. - Silencio. - gritó - Nadie hablará de esto. Miró como la joven concentraba la magia y el viento, estelas de fuego, trozos de tierra del sendero comenzaron a girar a su alrededor bajando la temperatura haciendo que Kairon gritara mientras las cadenas brillaran descargando su poder. - ¡Maldición! - gritó Arak - Lo matará. - No. - explicó Don - la magia combinada de todos los atributos mostrará que está mal. Con asombro vieron como tres círculos mágicos rodeaban a Kairon por los lados y por detrás mientras Yaina hablaba en un idioma extraño. Con cada frase parecían pulsar y acercarse a Kairon apresándolo. Yaina descendió con suavidad frente a él. - Ordeno que el dueño se muestre al Maestro de la Magia. - le dijo con una voz grave inclinando el cetro hacia Kairon quien forcejeó cuando la joya del cuello brilló y Yaina la arrancó de sus ropas y se la lanzó a Don. En ese momento su esposo rompió las cadenas y la agarró del cuello inmovilizándola por sorpresa para luego lanzarla hacia la pared de la entrada al castillo. Con estupor vieron como Yaina golpeaba la espalda contra la pared haciendo una mueca de dolor y cayendo al suelo aturdida sin lograr reaccionar a tiempo ante la arremetida de Kairon quien la sujetó por el cuello levantándola haciéndola gemir. Un dolor agudo atravesó su espalda hasta su vientre. - ¡Majestad! - escuchó gritar a Don activando la magia para proteger a Yaina, pero Kairon lanzó estelas que la hicieron caer sin poder respirar. - Kairon. - pidió Yaina agarrando su brazo con las manos - Me duele… Yaina pensó que el dolor en su estómago en la mina había pasado, pero ahora la estaba dejando sin aliento. - Suéltame. Te lo ruego. - ¡Deja de moverte! - le gritó Kairon. - C… ca.. car… cariño. - pidió con lágrimas cayendo por sus mejillas - por favor. Yaina estaba perdiendo la conciencia. - ¡Suéltala! - le gritó Saros empujándolo con fuerza. La joven cayó sin fuerzas deslizándose por la pared aferrando su bajo vientre. El dolor era demasiado. - ¡Bastardo, que has hecho! - le gritó Saros revisándola, viendo con sorpresa como las ropas cambiaban a las que llevaba antes. Su frente estaba perlada por el sudor. - Me duele. -murmuró Yaina a Saros pálida, aferrando su vientre y se asustó más cuando vio el rostro de Saros tensarse al mirar hacia abajo. Se estremeció cuando, al seguir la mirada del duque, vio que la sangre teñía sus pantalones. - ¡Suéltala! - le gritó Kairon siendo sujetado por Arak y otros caballeros. - ¿Qué te pasa? - dijo Saros dándole un fuerte puñetazo - ¿No ves lo que has hecho? - ¡Majestad! - gritó Arak apretando el agarre - Debe reaccionar. Vio la confusión en sus ojos luchando por entender. Don miró la joya y la golpeó en el suelo para quebrarla y vio como Kairon pestañeaba confuso y los miraba sin entender. Pasó de la gente que lo miraba angustiados a Yaina en el suelo que lloraba. Bajó la mirada por su cuerpo y se detuvo en la sangre. Jadeó fuertemente completamente en shock. - ¡Maestra! - gritó Don arrodillándose a su lado. - Llama al sanador. - ordenó Saros -¡AHORA! Don asintió, corriendo hacia el interior del castillo mientras el archiduque tomaba a Yaina en sus brazos caminando hacia el interior. - Majestad. - murmuró Arak para comprobar que Kairon estaba en sus sentidos y, cuando el emperador asintió en silencio, el escolta soltó el agarre que hacía con los otros caballeros para luego seguirlo adentro junto a los sirvientes y caballeros totalmente sobrecogidos por la escena.
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