Sincronizándose
Kairon atravesó el espejo central que los llevó hasta el campo de entrenamiento de los magos. Un gran espacio circular con un cielo azul los recibió.
Saros disfrutó la vista del lugar. Don les explicó que, usando magia espacial, el campo de plata era más grande que la estructura real ya que los magos usaban mucho espacio para los hechizos a diferencia de los caballeros que luchaban con espadas y mucho más cerca.
Miró hacia el cielo soleado creado con magia y que podía cambiar de acuerdo con las condiciones de entrenamiento que se decidieran. El gran círculo estaba rodeado de gradas de observación para público y otros dos sectores cercanos que se desplazaban con magia si era necesario para ser presenciados; el área de arquería y entrenamiento físico.
Todo estaba tallado en plata y blanco por lo que parecía más amplió y aséptico.
- El primer maestro hizo el diseño según su magia. - le dijo Don al ver que observaba con curiosidad.
- Es impresionante. - reconoció Saros con admiración.
- La maestra insiste mucho en que debemos entrenar el cuerpo y no solo confiarnos de nuestra magia.
- Yaina es muy poderosa, porqué… - preguntó, pero la voz de Kairon lo interrumpió.
- Para proteger. - le dijo - Yaina vio morir a su padre.
- Lo supe. - murmuró Saros - Leí que iba con él cuándo los emboscaron unos mercenarios.
- No fueron mercenarios. - dijo con una mueca de disgusto - Fue el rey de Odea. -vio su sorpresa - Era muy joven y no era lo suficientemente fuerte cuando pasó. La magia no fue suficiente.
- Debe haber sido duro para una jovencita como ella. - murmuró.
- Así fue. - contestó Kairon - Pero ha logrado mucho y está rodeada que gente valiosa que la apoya. - Don asintió - Torre, necesitamos ropa de entrenamiento. - pidió Kairon y casi al instante Saros, Ciro y el príncipe estuvieron vestidos con cómodos trajes para entrenar.
Kairon caminó hacia el centro del lugar y se detuvo.
- Necesito concentrarme para llamar al León. No se si podré hacerlo...- les dijo algo preocupado - No podemos escucharnos.
- Puedo ayudar, majestad. - le dijo Don acercándose - El maestro Cal nos ve y nos escucha a nosotros. Lo llamaré...
- Ten cuidado... - avisó, cerrando los ojos y respirando más pausado para poder canalizarlo - Debe estar furioso.
- No conmigo... - soltó una risita - ¡Maestro Cal! - le gritó a toda voz - ¡La maestra está llorando!
- ¡Don! - alcanzó a exclamar Kairon cuando las estelas concentradas materializaron al león frente a ellos quien sacudió la cabeza aturdido.
Por un momento, recorrió con la mirada el lugar hasta girar sobre si mismo y encontrarse con Kairon que lo miraba serio y abrió las manos para mostrar sumisión cuando lo vio gruñir.
- Sé que estas molesto, yo...
Con un fuerte rugido, el león corrió hacia Kairon y lo embistió, arrojándolo varios metros hacia atrás.
- Maldición... Eso dolió... - Se levantó, haciendo brillar sus ojos y rodearse de las estelas cuando el león avanzó de nuevo y lo atacó.
- ¿No deberíamos hacer algo, maestro? - preguntó Ciro ante la intensidad de la pelea.
- Aún no, Ciro. - le dijo, observando con tranquilidad - Han estado desconectados y el león está furioso por no poder proteger a la compañera y saber que el que le hizo daño fuera su mismo contratista. Deben arreglarlo primero...
Por varios minutos, se enfrentaron con poderosos golpes hasta que Ducalyon derribó a Kairon y le puso las patas en los hombros, inmovilizándolo.
- ¡Trataste de matarla! - le gritó furioso en su mente - Es nuestra compañera y la golpeaste.
- ¡Lo sé! ¡Lo sé! Usé toda nuestra fuerza.
- ¡La hiciste sangrar! ¡Tiene a nuestros cachorros! ¡La abandonaste! ¡Te pidió que no la dejáramos sola!
- ¡No sabía que estaba embarazada! No pude sentirlos.
- ¡Aunque no lo hubiera estado! ¡Es lo más preciado que tenemos, bastardo!
- ¡No podía controlarme! ¡Sabía que algo estaba pasando cuando no pude sentirlos a ambos!
- ¡La tomaste por la fuerza! ¡Olvidaste tu unión! ¡La alejaste de mi! ¡¿Sabes lo desesperado que estaba por perderla de nuevo?!
- ¡Lo sé ahora! ¡Puedo sentir tus emociones! Tengo miedo de acercarme y que nos rechace. Ella iba a marcharse...
- ¡¿Qué?!
- Ella se marchó del palacio. Está en el ducado Ganhé ahora, pero se irá si no logramos convencerla...
- ¡¿Pero tiene a nuestros cachorros?!
- Eso no la detendrá. Está entrenada para desaparecer. Si no logro que crea en mi de nuevo, la perderemos y a los cachorros con ella.
- Tenemos que convencerla...
- Le hice mucho daño... Además, alguién trata de matarla y volvernos locos.
- No podemos perderla ahora, acabamos de encontrarla... Prometimos estar con ella... - su voz se volvió ansiosa.
-Te necesito, necesitamos sincronizarnos de nuevo. Ambos, juntos, para ella, por ella... Por lo menos logramos poder comunicarnos...
- Aún no puedes entrar al mundo espiritual, ni podemos cambiar rápido como antes...
- Saros cree que si entrenamos con el objetivo de unirnos para protegerla podemos acelerar la sincronización.
- No podemos alejarnos de ella ahora, los cachorros han estado diez semanas sin nuestras estelas. Eso puede afectarles y su madre es una maga. El primer trimestre y el último es de riesgo para ella por el maná.
- El sanador dijo que mi enfermedad es por su embarazo... No la magia que nos afectó.
- ¿Enfermo?
- Tengo nauseas y vomito de la nada. Sobretodo con aromas o si me estreso.
- Pffft. No puede ser. Estoy contigo. Enfermarte es imposible.
- No es una enfermedad... Son los cachorros. Fue su manera de mostrarme el vínculo o darme un castigo por alejarme de la madre... - dijo burlón.
- Eso es imposible... - dijo el león decidido, dejándolo levantarse - Me niego a creerlo. Soy el león de Yamain. No una hembra de cría...
- Si tu lo dices.- dijo Kairon con una sonrisa aliviado de escucharlo de nuevo - Si estás usando mi cuerpo, hay una medicina para las nauseas que me dio el sanador y los dulces de limón de nuestra compañera también ayudan. También las uvas un poco ácidas...
- ¿En serio me dices eso? - le preguntó indignado.
- Te daré el control cada vez que me sienta mal ¿Con eso me creerás?
- Podré controlarlo... Conquisté un imperio.
- Si lo haces, te dejaré usar mi cuerpo todo un día. Sin interferir, ni quejarme.
- Hecho.
- Hecho. - dijeron ambos extendiendo las manos al frente.
- ¿Están listos?
- Podemos hablar de nuevo, pero no es suficiente.
- Entonces a entrenar. - les dijo Saros desplegando su aura - Tenemos que regresar con la emperatriz.
Después de unas horas, Saros escupió sangre de la boca y se sentó, agotado en el piso del gran centro de entrenamiento de la torre mágica. Habían estado entrenando y luchando, activando las auras de ambos para poder hacer salir al león de Yamain y poder sincronizarlo con el emperador. Tanto como Don y Ciro habían participado en enfrentamientos y pudo ver sorprendido que la pequeña maga era muy buena en combate y hechizos de defensa.
Kairon le explicó que era uno de los dos escoltas exclusivos del Maestro de Magia por lo que sus habilidades estaban a la par con propio maestro. Varias veces vio a Ciro estresado ante los ataques de Don y observó cómo se sincronizaba con Kairon al luchar. Al parecer entrenaban a menudo por lo que en ocasiones lograban reflejar los movimientos.
El león se acercó a Saros que estaba sentado en el suelo y lo rodeó con un gesto cariñoso golpeando la cabeza en su costado a lo que Saros respondió desordenando su melena al acariciarla. Kairon le siguió y se sentó a su lado.
- Gracias por ayudarme. - le dijo el emperador mirando el cielo mágico - A ti y a Ciro. - sonrió - Siento que puedo manejar mejor lo que tendremos que enfrentar. A la vez tengo tanto miedo que no sé cómo reaccionar.
- Necesitas que Yaina libere el bloqueo del vínculo. Los cachorros y ella necesitan sentirte.
- No voy a perderla de nuevo.
- Debes protegerlos...
- No esperaba tenerla junto a mi y no saber que estaba embarazada. Pude sentir al cachorro de Maya casi de inmediato, pero mis propios cachorros... Me da miedo no ser un buen padre...
- ¿Maya está embarazada? ¿Tan rápido?
- Alexander es algo intenso.- le dijo Kairon.
- Creo que cualquier hombre se sentiría así. Nadie esta preparado para ser padre. - le dijo Saros - Fue una sorpresa para todos.
- Es una buena sorpresa. - dijo Ciro contento - Es bueno tener miedo para no bajar la guardia.
- Cierto. - coincidió Don.
- Embarazada. - murmuró Kairon y luego se sentó, sobresaltado - ¡Mi compañera está embarazada! ¡No sé nada de bebés!
- Creo que todo primerizo debe sentirse así. - Saros se levantó, soltando una risa y extendiendo la mano para que se levantara - Regresemos. Tendrá tiempo de resolverlo, majestad.