Confirmación
- Wow. - dijo Don asombrada - Maestro Cal.
- Si. - contestó Saros - cada vez que sus ojos brillan es el león mirando a través de los ojos de Kairon, pero la energía y conciencia están completas solo cuando toma su forma espiritual. Ahora he bloqueado la conciencia de Kairon para poder hablar con el León, pero el cuerpo y energía siguen siendo del emperador.
- ¿Y cuando el aura se activa y esas estelas de energía brotan de su majestad? - preguntó Don como en una clase.
- Son ambos combinados. - explicó - Dos conciencias, un cuerpo trabajando como uno. El poder de ambos en uno. El león de Yamain.
Saros miró fijamente a su primo.
- Soy tu descendiente. - le dijo Saros - ¿Puedes sentirlo? - otro asentimiento con la cabeza. - Necesito que camines conmigo, te llevaré a Yaina, la compañera de tu hijo. - los ojos de Kairon se abrieron por la sorpresa - No has podido sentirla, ¿Verdad? - el león asintió - Está herida y necesito que la protejas - Ducalyon se tensó y trató de soltarse del agarre de los caballeros - Alto,- le dijo Saros aumentando el aura que lo sujetaba - si no sigues mis instrucciones ni tu ni el emperador podrán verla. ¿Me seguirás tranquilo? De lo contrario, no me arriesgaré. - el león asintió - Bien. - le dijo haciendo una seña para que caminaran con él.
Saros entró a la habitación donde estaba Yaina y, atento a Kairon, vio como este abría los ojos, asombrado. Observó sin hablar como el sanador cubrió a Yaina con la cobija después de revisar su mano mientras se volteaba
- Saludos Alteza. - le dijo con una reverencia al duque.
- ¿Cómo está la dama? - le preguntó sin esperar a que se incorporara. Se veía muy pálida.
- ¿Es una maga de alto nivel? - preguntó el sanador con cuidado y sonrió cuando el duque asintió - El es su esposo. - le dijo indicando a Kairon quien inclinó la cabeza a modo de reconocimiento.
- Es mi compañera. - le contestó, sorprendiendo a Saros.
No sabía que podía hablar usando el cuerpo del contratista.
- Esta exhausta, usó mucho maná, pero ella y su bebé están bien. - Se detuvo al escuchar jadear al joven totalmente sorprendido viendo como miraba a Saros pidiendo una explicación.
- ¡Oh, mi! - exclamó - Creí que me había escuchado antes. Será padre, joven maestro. Tiene 10 semanas - repitió y lo vio sentaste al borde de la cama impactado por la noticia tomando la mano de la joven - Tiene golpes severos en el cuerpo, pero no hay heridas internas. El sangrado fue una señal para cuidar del embarazo. Por lo que puedo percibir el bebé tiene magia y parte de energía espiritual. Debe tener cuidado hasta que la combinación de ambas se estabilice. Siento que es muy fuerte. - explicó al joven quien lo observaba con atención. El sanador pareció dudar.
- ¿No ha sentido nada extraño en su esposa? - preguntó y Ducalyon lo miró confundido.
- Su esposo acaba de llegar. - se adelantó Saros - La maga estaba con una tarea asignada en el territorio.
- ¿Han observado algo inusual?
Arak dudó antes de responder.
- Ha dormido mucho. Parece más cansada y no ha comido muy bien. - dijo al fin recibiendo la mirada fulminante del león - Cuando le pregunté me dijo que aún no se acostumbraba a los horarios del Imperio.
- ¿Algo más?
- Su magia, - agregó Arak- parece estar fallando. Se hace inestable.
- El maestro ha tenido muchas nauseas y vomita seguido. Las comidas ácidas parecen calmarlo.
- Mm. - dijo el sanador arreglando sus lentes - Están las señales.
- ¿Qué señales? - exigió Saros.
- Quisiera confirmar primero, alteza. -dijo el anciano señalando a Don - ¿Puedo pedirle a su otro mago que vaya al templo?
- Esta maga trabaja para la familia del joven maestro al igual que el caballero a su lado. - indicó a Arak.
- Oh, vaya. - le dijo el sanador - mis disculpas. ¿Puede autorizarla, joven maestro?
Ducalyon lo miró y asintió con la cabeza dejando que el sanador escribiera una nota y se la entregaba a Don.
- Por favor ve y muestra esta nota. Trae lo que te entreguen. - La joven se inclinó y abrió un portal que se cerró después de que lo atravesó.
- ¿Qué está pasando sanador? - preguntó Saros repentinamente, abrumado.
El accedió a dejarla ayudar, pero no sabía del embarazo. Se sintió culpable al ver el rostro preocupado del emperador fijo en la mujer.
- Espero estar en lo correcto, Alteza. - dijo con tranquilidad - Quiero confirmarlo antes de decir algo.
El círculo de magia apareció y Don le entregó al sanador una pequeña caja de madera. Este la dejó en la mesa auxiliar para abrirla y sacar un cáliz dorado en el que cuando lo destapó se pudo ver un líquido en su interior. Lo apoyó al tiempo que tomaba una fina daga de la caja y la aproximaba a la mano de Yaina.
- ¿Qué haces? - exclamó Saros al tiempo que Ducalyon le agarraba la muñeca con fuerza y soltaba un gruñido bajo.
- Necesito unas gotas de su sangre. - explicó - En la copa.
- Yo lo haré. - dijo Ducalyon tomando en sus manos la de Yaina para hacer un corte en la palma, la que giró para hacer caer algunas gotas al agua, la que se tiñó de rojo.
- Ahora usted, joven maestro. - dijo el sanador indicando la daga y su mano. Ducalyon obedeció y repitió la acción.
Cuando sus gotas se mezclaron con el líquido surgió un resplandor que iluminó el cáliz con unos símbolos en el líquido.
- Confirmo el embarazo y el tiempo de gestación. - dijo inclinándose y mostrando el brillo a los presentes - La joven maga está embarazada de gemelos. - Nadie habló, primero mirándose entre sí y luego al emperador y a Yaina
- ¿Estás seguro? - preguntó Saros mirando divertido al león, el shock en los ojos asombrados del emperador.
- ¿Los cachorros están bien? - preguntó Ducalyon.
- Por supuesto, milord, la prueba acaba de confirmarlo. - le sonrió - Quería estar seguro a pesar de que los síntomas ya daban la respuesta. Es por eso que la madre estaba tan cansada. Dos bebés con energía espiritual y magia exigen mucho de su cuerpo.
La mano de Ducalyon acarició el rostro de Yaina con delicadeza y miró de reojo a Don la que cubría su boca casi saltando de felicidad y a Arak con una gran sonrisa.
- Ambos están bien. - el sanador lo miró con suavidad - Ambos son muy fuertes. - miró a Yaina con una sonrisa - Su esposa parece no saberlo aún por lo que sugiero que se lo informe para empezar con los cuidados prenatales. Ha exigido su cuerpo y su magia en exceso incluso si no estuviera embarazada. Ella necesita prestar atención ya que ahora su cuerpo trabaja por tres. Dejaré un elixir para usted para las náuseas. Tómelo con la primera comida que haga y lo repite cada día. Vendré a revisarla por la mañana. Iré a revisar a los trabajadores
- Necesito que trates a su caballero- pidió Saros al sanador indicando la gran herida que tenía en la espalda
- ¡Oh, no…! - exclamó Arak negando con las manos - Yo me ocuparé… yo
- Tu maestra está herida, tu maestro debe ocuparse de ella. - le dijo Saros - Necesitas estar bien para hacer tu trabajo.
Arak miró a Yaina y luego a Ducalyon quien levantó la vista hacia él.
- Maj… - comenzó a decir, pero se corrigió.
Tenía claras instrucciones de la emperatriz de no revelar la identidad de la familia imperial mientras estuvieran en territorio Ganhe.
- Maestro. - pidió viendo como el león negaba con la cabeza y movía la cabeza hacia Yaina dejando claro que coincidía con Saros.
- Debes proteger a mi compañera y a los cachorros. - le dijo serio.
- Vamos. - le dijo Don con una sonrisa - El maestro tiene razón. - No servirás de mucho con una herida así.
- Pero… - miró a Yaina y suspiró - Lo haré.
- Lo acompaño afuera. - dijo el escolta de Saros al sanador haciendo un ademán para que saliera.
Cuando el sanador salió, Saros hizo un gesto a su escolta personal y a la jefe de doncellas.
- Ciro. - llamó Saros - Si quien hizo esto sabe que la emperatriz está herida y el Emperador afectado por su hechizo, estarán en riesgo. No sé si hay espías aquí. Confío en que el arribo por la noche ayudó a que pocas personas los vieran, pero la pelea en el jardín debe haber alertado a la gente del castillo sobre que hay personas externas en él. Usaremos el accidente de la mina para la magia de Yaina y que el aura del león fue usada por mi al tratar de ayudarla por la magia inestable. Para justificar a Kairon diremos que su esposo vino a buscarla cuando se le avisó del accidente y con escoltas que trabajan con él.
- Puedo borrar la memoria de sus caballeros. - sugirió Don - No podemos arriesgar la identidad de la maestra.
Saros la miró procesando la información.
Ciro miró a Arak quien asintió.
- Hablaré con los caballeros. - le dijo con una sonrisa haciendo que Saros lo mirara curioso - Los caballeros de Palacio que trabajamos directamente con la pareja imperial ya nos hemos acostumbrado a su “estilo diferente”- Don soltó una risita y Ducalyon sonrió también asintiendo - En cierto modo nos mantiene en constante ejercicio
- ¡Y el trabajo es divertido! - agregó Don aplaudiendo - Siempre se los he dicho
- Has sido su escolta desde que se convirtió en la Maestra de Magia. Ustedes los magos son más impredecibles. - le dijo Arak.
- ¿Nosotros? - fingió sentirse ofendida, pero sus ojos reían divertidos.
- Sigues entrando por las ventanas. - aclaró Arak tocando su frente con un dedo con Saros y Ciro asintiendo en acuerdo.
- Habla con el mayordomo para que manejen la información con los sirvientes. - pidió Saros a jefa de criadas y luego miró a Ciro - Y tú ve con Don. Que haga su trabajo con los caballeros.
El caballero se inclinó y salió seguido de los caballeros y la jefa de doncellas.