74

1222 Words
La Torre Ciro miró asombrado la gran cúpula con 10 columnas finamente talladas que daban forma a la sala de espejos. Había un suelo decorado con un círculo mágico con símbolos que no pudo reconocer. Lenguaje antiguo.Cinco grandes espejos reflejaban al grupo, iluminados con finas velas colgando de los arcos que unían cada columna y flanqueaban cada espejo y al centro una fuente de pedestal - El escudo te saluda. - pronunció Kairon con fuerza haciendo que los grabados de las columnas brillaran y luego en el espejo central apareciera la imagen del maestro de magia y el cetro brillando para luego mostrar los 4 atributos, un rayo y un signo de interrogación - Yaina está bien. - aclaró Kairon fingiendo despreocupación - ahora está descansando. Debe hacerlo por los cachorros. Son dos. Don y Kairon soltaron una risita cuando la torre entera vibró ¿Por la sorpresa? Al tiempo de que el espejo mostró a dos versiones en miniatura del león de Yamain y signos de exclamación. - Tendrás a los cachorros pronto corriendo por aquí. - le explicó Kairon orgulloso - Tendrás mucho trabajo. En respuesta el espejo mostró muchos corazones. - ¿Con quién hablas? - le preguntó Saros a Kairon mirando a su alrededor. - Con la Torre. - le respondió como si fuera lo más natural del mundo - Tiene conciencia propia. Es nuestro apoyo y cuida de los magos que viven y trabajan aquí. - Como una madre, mayordomo, secretario, tutor. - agregó Don - Ella escoge a los escoltas cuando un nuevo maestro entra en la torre. Se dice que puede ver nuestro corazón para poder servir adecuadamente al maestro. - hizo una pausa guiñando un ojo divertido a Ciro y al archiduque - También nos regaña. - murmuró bajo, pero las columnas brillaron antes de que dos amarres de energía aferraran una de las piernas de Don y la elevaran en el aire quedando colgada frente a Kairon con la capa y capucha colgando a su alrededor. - ¡Majestad! - exclamó, pidiendo ayuda. - Discúlpate con ella, no conmigo. - dijo Kairon señalando a su alrededor. - Lo siento, lo siento. - le dijo Don poniendo las manos juntas en súplica hasta que las cadenas se aflojaron y, girando con rapidez sobre si misma, cayó de pie. - Gracias. Kairon sonrió antes de girarse hacia Saros y Ciro, pero las imágenes en el espejo se adelantaron. El emblema del archiduque y la de los caballeros negros a su lado apareció - Veo que los has reconocido. - sonrió el emperador disfrutando la cara de sorpresa de su primo - Su Excelencia ha venido a ayudarme a entrenar, necesito que apruebes el paso. Al decir eso las columnas brillaron conectando el circulo mágico y luego la fuente. - Deben poner las manos en el líquido. - explicó Don a Saros, quien se adelantó para hacerlo, pero Ciro lo detuvo. - Yo lo haré primero, maestro. - le dijo mirando a Kairon quien asintió en autorización. Saros asintió y se apartó. - La torre prueba al invitado desde su corazón. - explicó Don - Una vez que tus manos toquen el maná no habrá secreto para la Torre. - vio a Ciro tensarse - A cambio, la Torre te mostrará tu potencial. - ¿Potencial? - preguntó Ciro. - La Torre tiene magia, todos los atributos y elementos pueden ser usados. Cada ser vivo los tiene a su vez. Algunos afortunados podemos usarlos de manera consciente al convertirnos en magos, pero todos tenemos el “potencial”. - Podrás ver imágenes que mostrarán tus emociones o pensamientos más profundos. - agregó Kairon - y si eres especial, un regalo… - ¿Un regalo? - repitió. - Yaina los llama regalos. Cada regalo es diferente dependiendo de la persona. - dijo Kairon - Mi esposa dice que es tu misión, lo que debes lograr para poder sacar tu máximo potencial. La Torre te da el regalo de poder verlo antes y no tener que buscarlo toda la vida, pero es tu decisión el usarlo o no. Ciro asintió respirando profundamente, decidido. - Entonces que así sea. - dijo con seguridad como buen caballero acostumbrado a saltar a la batalla sin dudar sumergiendo las manos en el líquido plateado. Casi al instante se tensó y cerró los ojos con fuerza sobrecargado de imágenes, partes de su pasado, sus batallas, el hoy, el maestro, la pareja imperial, su familia… Apretó los dientes para aguantar la sobrecarga hasta que sus ojos se abrieron brillando. - Vaya. - dijo Don - Recibió el regalo. - sonrió, aplaudiendo - Es especial. La maestra tenía razón. - Supongo que Yaina ya hizo de las suyas. - dijo Kairon con una sonrisa orgullosa haciendo que Saros arquera una ceja. - ¿Qué significa eso? - preguntó a la defensiva. Kairon sonrió y palmeó su hombro tranquilizándolo. - Nada malo. - le explicó - Yaina tiene un instinto para elegir a la gente. Ella no hará nada si no ve algo especial en la persona. Así es cómo ha elegido a las personas cercanas o las que trabajan con ella. - ¿Y vio algo especial en Ciro? - Por supuesto. - exclamó Kairon confiado - También en ti. - se rio - Si no, no estarías aquí y menos ella misma se habría escapado para poder hablarte, conociendo lo celoso que soy. Debe esperar algo muy especial para estar tan decidida. Don asintió en acuerdo - Ahora es su turno, Excelencia. - dijo Don. - ¿Todo bien? - preguntó el archiduque a su escolta quien parecía agotado. - Si, alteza. - le dijo parándose junto a Don - Es mucha información para digerir. - Bien. - le dijo asintiendo mientras se acercaba a la fuente. Tomó una respiración profunda antes de poner las manos y, al igual que Ciro, las imágenes lo inundaron, sobrecogiéndolo hasta que vio a Yaina de pie vestida con las ropas del Maestro de Magia, pero con su capucha abajo revelando su rostro. - “Sabía que eras especial”- le dijo la imagen de su mente - “Recibe tu regalo”- le dijo mientras soplaba con suavidad un copo de nieve desde su mano extendida hasta él, el que aterrizó en su mano. - ¿Yaina? ¿Cómo? - preguntó, atropellando las palabras al verla en ese lugar, aunque sabía que estaba inconsciente en el castillo. - “Sólo soy un mensajero” - contestó con suavidad - ¿Qué es esto? ¿Cómo lo sabré? - Cuándo estés listo. - dijo con una sonrisa - “Solo lo muestro, tu decides hacerlo realidad” - hizo una pausa - “Espero ver cuando lo logres“ - murmuró la imagen diluyéndose en el viento. - ¡Yaina! - la llamó, tratando de aferrarla para luego bajar la vista hacia el copo de nieve finamente tallado que se iluminó, cegándolo para luego mostrar el contenido - ¡Oh, por todos los cielos! - exclamó Saros con los ojos brillantes por la magia y sonrió. Kairon miró a su primo cuando sus ojos brillaron aferrándose a la fuente y suspiró. - Nunca te equivocas, princesa. - murmuró para si en voz baja - Prometo que daré mi mejor esfuerzo. - susurró con una sonrisa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD