Mientras me encontraba trabajando como asistente administrativo de la joyería de la familia, m*****o de la Orden de San Sebastián, pues confieso que lo estaba disfrutando de una manera, me encontraba en la hora de almuerzo y, de repente, a esa hora, recibo la llamada de Santiago Armando Quezada, quien aparentemente se había graduado un año después que yo, el cual me tenía una estima. De hecho, él tenía una voz muy autista (lo confieso) y era más inteligente que yo. Según él, Barragán y su madre, así como algunos de los hermanos de Armando, me necesitaban para una actividad el viernes y me preguntan si podría estar con ellos. Bueno, la respuesta era acorde a mi horario laboral como asistente administrativo de la joyería. Apenas estaba iniciando labores, y ya era miércoles; sin embargo, el horario era de lunes a jueves. No dudé entonces en aceptar eso.
Llega el viernes:
Mientras los viernes eran días feriados para descansar, en donde muchos de los estudiantes de colegio (incluyendo universidad) aprovechaban para cuadrar sus fines de semana, yo confieso que me estaba preparando para reunirme con mis antiguos compañeros del colegio inclusivo donde cursé mis últimos años de bachillerato. Al momento de encontrarme con ellos, me entero de que la actividad sería montar cargas pesadas, llevar mercancías y así. Y no solamente en el Departamento del Atlántico, sino en casi todos los departamentos del Caribe colombiano.
"¡Dios mío!" (Pregunté yo cómo iba a hacer con mi trabajo en la Joyería, ya que apenas estaba recibiendo inducciones) "No te preocupes, Setón, esto también es un trabajo, en otras palabras, ¡es un empleo a demanda!" (Armando ya empezaba a comportarse más amigable conmigo mismo, puesto que ya estaba más seguro de sí mismo desde que empezó a trabajar en este negocio que según, pagaba más que una carrera universitaria).
"A propósito, mi querido Setón, ¿qué le pasó a tu pastor?" (Barragán se encontraba más interesado en aprender de la Biblia y de la iglesia donde me congregaba.) Sin embargo, de no tener que decir al respecto, le seguía la corriente y respondía sus preguntas. Aquellas respuestas, de hecho, fueron guiadas por Moisés, San Pedro, San Juan, San Mateo, San Marcos, el profeta Jeremías y, sobre todo, Salomón y su padre David, reyes de Israel respectivamente. Pero a la hora de hablarme directamente de la doctrina de las iglesias montanistas, Santiago Apóstol, San Pedro y San Pablo me ayudaban, así fuese yo un hipócrita.
En fin, lo mejor de este trabajo era que podía trabajar de viernes a domingo, y el resto de la semana podía trabajar en la joyería como tal. Literalmente, tenía dos trabajos. En uno tenía un sueldo mensual y en el otro tenía uno diario. Obviamente, por razones éticas y morales y de acuerdo a mis fuertes convicciones personales, no voy a revelar cuánto ganaba como camionero o como asistente administrativo. De hecho, usando el libro del Sr. Falkenrath, consagraba mi trabajo de camionero a la Virgen del Carmen, ¡y qué bien me fue!
Bueno, fueron tantos trabajos que tenía en toda Barranquilla además de estos dos (lo confieso). Asumiendo, de hecho, que el trabajo que tenía en la joyería era a tiempo parcial, mientras que el de camionero era un empleo a demanda, no cabe duda de que debería seguir buscándome a mí mismo. Ahora bien, esto me recuerda a mi persona siendo creador de contenido de Canal de Bendición, una plataforma de streaming cristiano en donde yo subía todas mis prédicas, y a la vez monetizaba. Confieso que toda la fortuna generada como creador de contenido de esa plataforma, de hecho, se volvió niebla ya que la repartí a toda la IMIB, y tras irme al Vaticano, desapareció de la nada. Ese sería el plot twist de una fortuna que me supuestamente quería para glorificar al Señor. En fin, en una de esas prédicas monótonas, recuerdo haber predicado sobre el misti y la pureza s****l, y las acciones pastorales de cómo conseguirlas. Intentando ingresar a mi cuenta de creador de contenido, resulta y pasa que Canal de Bendición me había borrado mi página. Afortunadamente, había una copia viral de esa prédica.
¿Y con qué relación o con qué conexión está la prédica con lo que voy a decir? Lo confieso de veras, tiene que ver mucho, ya que me había llamado el párroco de una iglesia católica exclusivamente neurodivergente.
"¿Usted es el rector de una iglesia exclusivamente neurodivergente? ¡Qué maravilla!" (Respondí ciertamente a ese sacerdote) "Claro que sí, Setón, tan solo me acuerdo de tus sermones protestantes predicados en tu denominación. Y aunque fueras un hermano separado, te dejo saber que los católicos te damos gracias por inspirarnos a crear una pastoral para neurodivergentes dentro de nuestra arquidiócesis." (El sacerdote, muy amable de hecho, me confiesa que la Arquidiócesis de Barranquilla había creado una pastoral autista inspirada en el Ministerio Juan 9 de la IMIB.) Asimismo, siguiendo la conversación, la plataforma Electi, de hecho, había creado un convenio con la diócesis para poder rentabilizar la evangelización de los pueblos mediante la generación de empleo propio para los feligreses arquidiocesanos.
"Qué maravilla" (Respondí yo) "Sí, Setón, de hecho, uno de tus sermones, el cual tiene que ver específicamente con la pureza s****l, inspiró a un católico autista el cual, teniendo una tía creadora de contenido erótico, recién le fue tocado el corazón por parte de nuestro Señor Jesucristo y actualmente está rehabilitándose con nosotros dentro de un programa especializado en la Pastoral Social. Ella y sus tres hijos quieren conocerte, ¿te gustaría ir conmigo?" (El sacerdote, de hecho, me comenta que uno de mis sermones tuvo un impacto en un hermano católico autista que compartió dicho sermón con una tía suya, prostituta, lo que la llevó a rehabilitarse.) Al igual que mis padres y mi abuela materna, este chico había desaparecido por arte de magia, por lo que entonces quise aceptar el viaje hacia la sede de dicha pastoral.
El P. Javier Marín (nombre del sacerdote encargado de la Pastoral de Discapacidad de la Arquidiócesis de Barranquilla, esta última inspirada en el trabajo ministerial del Juan 9-IMIB), al momento de llegar a la entidad social de la Iglesia, me hace presentar a la familia Colón, compuesta por Sandra Colón (la tía en cuestión de aquel niño autista desaparecido); Johannes Colón; Josué Colón; y Antonella Colón.
"Bueno, ¿de que se trata todo esto?" (Pregunté específicamente sobre la Sra. Sandra Colón, que aparentemente era una cachetosa y coqueta mujer que se perdió en la prostitución digital por años pero que gracias a un sobrino, autista de la fe, he aquí logró rehabilitarse y está en la búsqueda activa de empleo). "OK, ya entiendo, pareciera que a su madre le encontraré un puesto del cual ustedes vivirán de manera honrada y piadosa" (En lugar de dirigirme a la mujer, me dirigí a sus hijos, quienes aparentemente estaban bien malcriados y mimados por su madre, ya que eran muy groseros y abusivos con respecto a las leyes y los límites). "Ya veo" (Tenían la nomofobia a un nivel bastante exagerado) "creo que yo puedo ayudar".
De hecho, al momento de salir del Banco de Alimentos, decidí hablar directamente con la mamá. Y acerté que ella era una prostituta digital, ya que tenía miles de millones de seguidores en sus r************* , que afortunadamente, dada su rehabilitación, desapareció de la nada, tras complacer a su sobrino autista que aparentemente (según ella) ya no estaba en este plano.
"Soy una prostituta, ¿tú crees que el Señor mismo se glorifica en un ser imperfecto como yo?" (me preguntó Sandra, por lo que no tuve yo respuesta, ya que aparentemente, era el primer teólogo que no leía la Biblia).
Sin saber qué responder, decidí responderle de manera aleatoria. Algo gagueado, para poder estar bien con la mujer, ya que ciertamente yo no leía la Biblia y cada vez que la leía, la leía sin entendimiento (lo confieso). Fue entonces que decidí ponerme las pilas para orarle a Dios por sabiduría y entendimiento para leer Su Palabra, algo que por muchos años le pedía muy reprochablemente. Pues, recuerdo cuando mi abuela materna se desesperaba cada vez que yo le hablaba de mi tema de interés como autista (la religión). "Tu tema es la religión, NO LEES LA BIBLIA, y has perdido mucha familia y amistades. Hay autistas que se les da por la música, por el deporte..." (mi abuela materna se ponía muy desesperada, al igual que mi mamá, con mis temas).
Recuerdo haber dibujado en el Vaticano un cómic en donde me había inspirado en varios capítulos de La Rosa de María, una telenovela antológica mexicana, la cual posee muchos capítulos. Pues en un volumen de muchos de los que estuve dibujando, he aquí me encuentro con que, tras regresar la Sra. Isabella Litchfield a EE. UU., me cogió una soberbia que, después de casi muchos años, logré golpearle a mi abuela materna delante de toda la IMIB (bajo un diferente nombre, claro), dejándole moretones en su rostro. Y es que en esta novela gráfica me había transportado a otra dimensión en donde no vivía con mi madre Mandira y mi abuela materna (su madre), sino que vivía en una familia de hembras. Mis padres estaban ciertamente juntos, y no dudé en que ese sería un mejor lugar para disfrutar... Yo pensé: ¿Sería buena idea implementar el hábito de la lectura a los hijos nomofóbicos de aquella prostituta online? Pues, usando la sabiduría de varios santos místicos, dibujé unas historietas de muchos géneros, las cuales jamás llegué a vender. Bueno, en casi todas estas novelas, yo era el protagonista bajo diferentes pseudónimos y rara vez con el sexo opuesto. Fue entonces que abrí los ojos y decidí entonces regalarles copias de mis cómics a los niños Colón, incentivándolos a la lectura (¡y les encantó!).
Lo confieso, Sandra Colón había conseguido un empleo en el Puerto 1888, un sitio y centro comercial muy emblemático aquí en Barranquilla. No cabe duda de que fue gracias a mí que ella había conseguido un empleo en dicho lugar.
Lo bueno y generoso de mi persona no se me reconoce, no por el putas. Así pasó con Samuel Nguyen, justo antes de yo irme al Vaticano, su compañero de tribulación finalmente lo acentuó en la Guinea Ecuatorial. Aprendiendo a hablar español en ese lugar, no cabe duda de que cuando obtuve un empleo en el Vaticano, él de muchas maneras se emocionó. Me acuerdo de que en el año 2028, un año cumplido de inserción laboral con la Gobernación Vaticana, decidí volver a Colombia. Y en lugar de hospedarme en mi casa, decidí pasar desapercibido. Pues, donamos 15 millones de euros a familias recién casadas con hasta máximo 5 años de casadas en la sede central de la Pastoral Social-Cáritas Barranquilla. Fue lo mejor de lo mejor. Recuerdo que en medio de mi discurso bíblico, he aquí aparecieron los fantasmas de Jose Fernandez Rodríguez, un compañero mío de sexto grado que murió a tan corta estadía en el colegio cristiano donde había estudiado en Bogotá. Asimismo, habían aparecido los fantasmas de varios hermanos montanistas y no montanistas (protestantes de otras denominaciones), lo cual era producto de varias plegarias por parte de hermanos cristianos en los cuales construí un legado, pero que, tras convertirme al catolicismo, quisieron entonces orar por mi alma. De algo estaba yo en desacuerdo con que los fantasmas de estos hermanos se manifestasen en medio mío, pero después me acordé de que yo estaba invocando a los santos y al mismo Jesucristo a través de la Lingua Ignota y se me pasó...
Este flashback me recuerda la tanta generosidad que tuve al momento de colaborar yo mismo con los que necesitaban de mi persona y confiaban en mí. Pues, como lo dije antes, así no fuera millonario, así no fuera un filántropo de renombre como Mr. Beast, queda claro que yo estaba ayudando a muchos a perseguir su sueño, sea cual fuera su intención. Y al momento de ser ascendido en la comisión pontificia para el bienestar social, he aquí logré generar más impacto donando y aportando a la sociedad menos favorecida, y en las adineradas, les ayudé a encontrar su propósito.