Y en esa misma semana también, el programa Europa Ayuda (un programa de asistencia humanitaria gestionado por los gobiernos de Bosnia y Herzegovina, Hungría, Croacia, Polonia, y Mónaco, en donde uno de sus programas era la asistencia pastoral a los cristianos perseguidos) he aquí se habían comunicado conmigo y con Samuel Nguyen, un católico africano, oriundo de Sierra Leona, el cual estaba siendo perseguido por las sociedades secretas de ese país. De hecho, y no obstante, gracias a mi perseverancia, Europa Ayuda brindó toda la ayuda humanitaria para que Samuel se estableciese permanentemente en la Guinea Ecuatorial (un país africano donde se habla español), lugar donde Samuel se había radicado gracias al apoyo de Rwanda Ceesay. De hecho, gracias al apoyo de Europa Ayuda, Samuel (un huérfano) logró acentuarse de manera permanente en Guinea Ecuatorial, estableciendo un orfanato católico. Y dentro de ese orfanato, ambos querían emplearme como su asistente administrativo virtual, aprovechando al máximo la utilización seria de la herramienta ofimática Microsoft Excel.
No obstante, había algo que se interponía en esta ambición de trabajar en el Vaticano: La organización para-eclesial que trabajaba con personas con discapacidad, tras evidenciar mi explícito pensamiento bíblico sobre la discapacidad y mi deseo que mi familia paterna fuera salva por gracia por medio de la fe en el Señor Jesucristo, tenía la intención de reunir a toda mi familia (tanto materna como paterna) en un campamento familiar de personas con discapacidad en el departamento del Casanare, y con todo pago. No tenía muchas expectativas respecto a este campamento, ya que la coordinadora de Sudamérica de dicha entidad para-eclesial le había empezado a caer mal a mi pastor montanista. Según la organización, sus políticas consistían en trabajar únicamente con denominaciones grandes y no con congregaciones independientes. ¿Y qué era la IMIB? Pues, era una iglesia independiente. De la misma manera, yo ya había perdido la fe en las iglesias montanistas tras haber sido maltratado e incomprendido en una escuela evangélica de estas. Lo que tenía eran ganas de desvincularme eclesialmente y, estratégicamente, prometía orarle a Dios para aparentar algo que no era. Literalmente, si era blanco o n***o, debería ser de un solo color.
Asimismo, escoger entre el call center, trabajo en la pastoral de San Thorlaco de Islandia, o trabajar para Samuel Nguyen y Rwanda Ceesay en alianza con Europa Ayuda de manera virtual, literalmente había escogido solo dos: La Pastoral San Thorlaco de Islandia en la Arquidiócesis de Barranquilla (la cual estaba monetizada mediante un podcast subido en una plataforma de monetización de contenido católico) así como seguir trabajando en el call center. Fue todo un éxito ese emprendimiento.
Esta misma plataforma sirvió para monetizar las actualizaciones diarias de la Pastoral San Thorlaco de Islandia, dentro de la Arquidiócesis de Barranquilla, mediante su propio podcast. Pues, yo le había propuesto al arzobispo de Barranquilla y su obispo auxiliar que, antes de redactar la referencia eclesiástica para trabajar para la Santa Sede, me fueran conociendo mejor. Pues les había presentado la plataforma Electi. Entonces, no dudaron en emplearme a tiempo parcial como aprendiz/ayudante de la curia arquidiocesana. Bueno, confieso aquí seriamente, esto lo hacía a las espaldas de mi pastor y de la IMIB. Duré al menos 15 semanas trabajando como ayudante de la curia arquidiocesana, hasta el punto de vincularme de manera permanente en la curia arquidiocesana, renunciando a mi empleo en el call center. Sin embargo, mi ambición estaba en trabajar para el Papa y nada más (algo muy narcisista en mí, sin duda alguna). La cosa es que estos me habían aconsejado que, si obtenía un empleo en el Vaticano, lo hiciera con prudencia, puesto que estos me veían con el tema de ese país estaba bastante agudo. Sin embargo, yo sabía que trabajar en el Vaticano no iba a ser fácil, pero después de que estos especificasen que yo tenía una discapacidad cognitiva en la referencia eclesiástica, tenía mucha fe de que recibiría vivienda subsidiada.
Bueno, la cosa es que, siendo empleado de la arquidiócesis, para noviembre de 2026 me habían designado unas vacaciones hasta enero de 2027. Durante estas vacaciones, no dudé en aprovecharlas para ir al campamento familiar de la organización paraeclesial Robin & Pals. Toda mi familia (tanto paterna como materna) se reunió en dicho campamento, específicamente en Yopal (Casanare, Colombia). Era, sin duda, el primer campamento familiar de Robin & Pals (RAP) para personas con discapacidad, al cual ya había ido desde el año 2024. De hecho, me había reencontrado con la coordinadora de RAP para Sudamérica, la Sra. Emilia Sasaki, oriunda del Perú, y con nada más y nada menos que delegados de RAP desde los Estados Unidos. Al recibir a Jesucristo como su único y suficiente salvador (en especial, mi abuela Jermina), a mi propia madre le habrían ofrecido una oferta laboral como auxiliar de oficina en una ONG (tal como lo había deseado), cosa que ella misma (la cual no era salva) aceptó. Y de inmediato, la Sra. Sasaki (o Hna. Emilia) me había puesto en contacto por teléfono con la CEO de RAP: Robin Patterson Migasaki (Sra. Robin Migasaki). Esta me dice que una denominación evangélica en algún lugar de Estados Unidos estaba bastante interesada en mí y quería patrocinar mi solicitud de Green Card como trabajador religioso.
Es ahí, en ese instante, cuando tenía muchas opciones, pero debía optar por ser de un solo color: blanco (Iglesia Montanista) o n***o (Iglesia Católica). No podría ser gris. Debía elegir entre trabajar en el Vaticano durante un máximo de 5 años (ya que era un empleo permanente a tiempo completo) o trabajar de manera legal y permanente en Estados Unidos bajo el patrocinio de una Green Card por parte de una prestigiosa denominación estadounidense que tenía convenio con la organización para-eclesial en cuestión.
Uno de los problemas más pertinentes era que, además de ser aprendiz de la arquidiócesis, era un predicador que enseñaba la Biblia en la IMIB de manera bastante inusual. Literalmente me estaba lucrando con el evangelio, pero sin cobrarle a nadie, lo que aumentó aún más la credibilidad en mí y en la autoridad del pastor Gabriel Mejía (misionero de una agencia misionera montanista y pastor de la IMIB) y de los demás ujieres de la iglesia. Confieso haber escrito un correo electrónico al arzobispo de Barranquilla y a su obispo auxiliar, en el que declaraba que iba a ejecutar la Pastoral San Thorlaco de Islandia bajo la discreción y el discernimiento, algo que, sinceramente, funcionó. Pues, el Ministerio Juan 9 se monetizaba a través de una plataforma de streaming cristiano gratuita, llamada “Canal de Bendición” (canaldebendicion.com). Esta plataforma, de hecho, apenas estaba empezando. Sin embargo, tenían algo muy peculiar: poseían un contrato RPM de USD 20 por cada 1000 visualizaciones. Era considerado el Netflix cristiano de Latinoamérica. No obstante, justo antes de haber iniciado el Ministerio Juan 9, canaldebendicion.com ya contaba con su propia red fílmica, y hasta con una editorial. Habían avanzado mucho para ser una plataforma en auge. El pastor Gabriel Mejía y yo no dudamos en trabajar en conjunto con canaldebendicion.com para promover el Ministerio Juan 9.
Bueno, el problema radica en que opté por trabajar en el Vaticano. Sin duda alguna, había generado una fortuna monetizando mi fe. Y eso que no cobraba por predicar ni vendía el evangelio (ya sea en la Iglesia católica o en la iglesia montanista). Literalmente, todo se debe a que adivinaba con la cadena de San Miguel Arcángel. Bueno, y como no estoy engañando a nadie sino a mí mismo, aprovechaba toda esta retragilia para lucrarme de la religión. Sin embargo, cabe destacar que la monetización de contenido religioso, sin duda alguna, agradó a muchos. Ya literalmente, la Arquidiócesis de Barranquilla se había aliado con ClassHub Education International para llevar la educación católica a otro nivel, recompensando monetariamente a los estudiantes de colegios católicos con mejor desempeño académico y proyectos de desarrollo comunitario. Ya literalmente, varias iglesias montanistas en toda Colombia comenzaron a implementar el ministerio de discapacidad en sus templos. Asimismo, literalmente la religión se había convertido en un negocio rentable sin necesidad de pedir donaciones ni nada por el estilo.
Y sí, opté por trabajar en el Vaticano ya que por allá estaba la seccional italiana de RAP. Asimismo, ¿se acuerdan de las cinco vacantes que mencioné antes? Bueno, apliqué para las vacantes de operador telefónico y redactor nativo de español. ¿Y pueden adivinar en cuál quedé? Literalmente, en la de teleoperador.