La voz se le quiebra, y noto cómo aprieta las manos en su regazo. —Pero durante una de nuestras escapadas de fin de semana… ocurrió todo. Aún no sé cómo pasó. Lo único que me dijeron fue que Phillip se había caído por un barranco. —Sus ojos se llenan de lágrimas frescas, pero esta vez no las limpia. —Ese día sentí que moría. Se queda callada un momento, respirando con dificultad, y después añade, en un hilo de voz: —Pero no fue nada a comparación de lo que viví después. Haber caído con el amor de mi vida hubiera sido una bendición. En cambio, me dejaron viva, sola, vulnerable… y el infierno volvió a abrirse para mí. Monique se lleva una mano al pecho, como si aún le doliera el golpe. La brisa helada mueve su cabello, pero ella sigue mirando el vacío, anclada en ese recuerdo. Yo, mient

