***** POV Emmet Clarkson La luz me corta los ojos como si fuera un cuchillo. Me obligo a abrirlos; la lámpara de la habitación proyecta un haz que rebota en el mármol y me deja ver cada surco de mi mano temblorosa. El hombro arde bajo la venda; pero es la molestia constante un recordatorio incómodo de que ese bastardo traidor tuvo la osadía de apuntarme. Me dejaron la marca, pero no la muerte. Aún no. —Esas malditas. Pero en cuánto las encuentre, voy a matarlas yo mismo. Roger las ayudó, así que ya estaba hace tiempo de vuelta en América. Saint-Claire debe estar detrás de esto. Harold, mi abogado y cómplice, fuma con las manos temblorosas. Su rostro no muestra la soberbia habitual, así que esto es más grave de lo que pensaba. —Esto es grave. Ya son muchas las demandas. Lo úni

