Las mismas personas que antes lo adulaban, que lo cubrían de favores y le reían cada una de sus “proezas", terminaron viéndolo como una amenaza. Cuando la podredumbre deja de ser útil, se vuelve peligrosa. Y Emmet, con todo su pasado de manipulaciones, chantajes y secretos, sabía más de lo que debía. Desmond lo resumió con una frialdad que aún me provoca escalofríos: —No se quitó la vida, Serena. Se la quitaron. Lo usaron hasta el final… y cuando dejó de servirles, lo borraron. ***** Siento el frío que recorre mi espalda. En este instante, el silencio se hace tan pesado que casi pude escuchar mi propio corazón. Pensé en el poder, en la ambición desmedida, en cómo los hombres como él terminan cayendo bajo el peso de sus propias mentiras. Y aun así, no pude evitar sentir una pun

