***** POV Desmond La llovizna fina me cala hasta los huesos, pero rechazo el paraguas que mi chofer me ofrece con un gesto preocupado. Prefiero sentir el agua resbalar por mi rostro; quizá así pueda diluirse, aunque sea un poco, el peso que me oprime el pecho. La veo alejarse. Su silueta se pierde entre las lápidas como una sombra que el gris del cielo se empeña en tragar. El hombre que camina a su lado —ese que me inspira una desconfianza instintiva— la sostiene por el codo con una naturalidad que me hiere. Y sé, con una certeza amarga, que a los ojos de Serena en este instante no soy más que el peor de los hombres. Si tan solo le hubiera respondido una sola vez… si no hubiera dejado que la distancia se hiciera un muro entre nosotros. Pero de nada sirve lamentarse ahora. Las oportunid

