EXTRA 38 POV Xander No sé cuánto tiempo ha pasado desde que le di mi palabra a Valteri. Los minutos aquí no se miden con relojes. Se miden con decisiones. Con renuncias. Con heridas que no sangran, pero duelen. Cuando abren la puerta de la habitación y me indican que lo siga, mi corazón late con una mezcla absurda de miedo y anhelo. Y entonces la veo. Está sentada en un sillón antiguo, cerca de una ventana que da a los jardines interiores. La luz del atardecer entra a medias, dorando sus cabellos con reflejos pálidos. Está más delgada de lo que recordaba en mis sueños infantiles y en las fotos que aún conservo. Más frágil. Lleva un chal gris sobre los hombros y sus manos tiemblan levemente sobre el regazo. Por un segundo, no me reconoce. —¿Alana? —susurra, con la voz rota, mirando

