Todo me lleva de regreso

582 Words
  Josh observaba detenidamente a Maia mientras ésta le daba los pendientes del día. Notó que tenía apenas un poco de maquillaje en sus pestañas espesas y un brillo suave en los labios. Hablaba con mucha propiedad, poniendo énfasis allí donde iban acentuadas las palabras. De repente, entró Lauren como un torbellino, sin siquiera tocar la puerta. —Josh, necesito que me ayudes con estos informes —dijo golpeando con un grupo de carpetas el ya atestado escritorio de su hermano. Se detuvo a mirar fijamente a la mujer que estaba de pie. —¿Maia? Maia Low???¿quién lo hubiera creído? Cenicienta regresa a casa —dijo mirándola de arriba a abajo con desprecio. —Siempre pareciste sirvienta y ese siempre será tu lugar —Miró divertida a Josh buscando apoyo con su mirada... —Lauren, Lauren, ya deja tus hormonas de lado, por favor. Maia es ahora mi asistente personal, seleccionada por papá para ayudar con el proyecto de la aceitera, el cual, si mal no recuerdo, se te fue encargado a tí, así que te pido que si no tienes nada más que hacer, te retires...—dijo haciéndole un ademán señalando la puerta. Lauren quedó con la boca abierta y miraba continuamente a uno y a otro sin poder creer las palabras de su hermano. Josh y ella eran muy parecidos. Ambos habían sido criados en cuna de oro y siempre despreciaban a los que eran de clase inferior. Algo se traía entre manos..no podía encontrar otra explicación... —Eres un pillo, hermanito, no perdonas ni a las sirvientas! —dijo con aire picaresco y salió como entró, dejando una tromba a su alrededor. Maia se quedó muda e inmóvil donde estaba. El estómago se le revolvió al pensar que debía soportar la presencia de la rubia estúpida de Lauren Nigel. "No otra vez", pensó mientras resoplaba hacia arriba y ponía en blanco los ojos. Este gesto no pasó desapercibido por Josh, quien la observaba entre divertido y penoso. A él también le dolieron las palabras de su hermana, fue como si algo pinchara en su corazón pero al ver que ella no lo tomó tan mal, se sintió en parte aliviado. —Ya sabes, siempre fue así...y así se quedará. No le des importancia a sus estupideces —dijo con mucho énfasis. Ella se guardó de hacer ningún comentario. Después de todo, era tonta pero era la hija del dueño del lugar donde trabajaba y hermana de su también estúpido nuevo jefe. —¿Puedo retirarme? —preguntó mirando la punta de sus pies. Se sentía tan humillada que no podía mirarlo a los ojos. Él asintió levemente, maldiciendo por dentro la situación incómoda que se había generado. Era difícil para ella estar cada jornada en presencia de Josh y más aún con Lauren a quien no veía seguido pero las pocas veces que la cruzaba tenía algún comentario para hacerle.  —¡Ese cabello!, ¿acaso no conoces la peluquería?  —¿Te enteraste que las faldas tubos dejaron de estar de moda hace mil años?  —Ese color que usas es de la temporada pasada. Todas las veces era un comentario alusivo a su atuendo o peinado. No entendía la verdad que tenia de importante eso que siempre había considerado nimio para su vida, era mejor estar mal vestida que ser hueca allá arriba, se consolaba mientras emprendía uno y mil proyectos para no pensar tanto. No quería pensar en el pasado, era muy doloroso...
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