CAPÍTULO 1: LA FINCA FAMILIAR SOL Y LUNA

652 Words
Querido Diario: Hola, mi historia comienza en la finca familiar Sol y Luna, un lugar mágico que ha pasado de generación en generación por parte de la familia paternal. Ubicada en el pintoresco Distrito de los Lagos, en el Reino Unido, a dos horas de la ciudad de Carlisle, la finca es conocida por la cría, preparación y rescate de caballos pura sangre y mestizos. Con amplios terrenos, establos modernos y un complejo propio para la práctica de la equitación, Sol y Luna es más que una finca; es un hogar lleno de historia y pasión. Mis padres, Edward Phillip Renaldy y Elizabeth Clarisse Lombardy, son profesionales exitosos en diversas ramas empresariales, pero su verdadero amor son los caballos. Gestionar la finca no es solo un trabajo para ellos, sino una extensión de sí mismos. Mi padre, Edward, es un hombre de negocios con una mente estratégica, mientras que mi madre, Elizabeth, es una experta en marketing y relaciones públicas. Juntos, han transformado la finca en un lugar de renombre y un refugio para nuestra familia. Yo soy Annette Victoria, tengo 17 años. Somos tres hermanos: Charlotte Virginia, de 16 años, mi fiel compañera y cómplice en todo, y Edward Alberto, de 12 años, mi niño bonito, que además es un niño azul (TEA no verbal). Para todos, yo soy Princesa Annette o Vicky, mi hermana es Lottie y mi hermano es Niño. Crecimos entre la finca y la ciudad, disfrutando de los mejores colegios y oportunidades. La finca siempre ha sido nuestro refugio, un lugar donde podemos ser nosotros mismos y disfrutar de la naturaleza y los animales. Todos practicamos la equitación en sus diversas formas. Yo soy decidida, extremadamente competitiva, testaruda y apasionada. Soy amable, bondadosa y gentil, con una gran habilidad para el deporte ecuestre y un profundo amor y respeto por los caballos, especialmente por aquellos que han sido maltratados o no tienen un linaje tan puro. Para mí, los caballos son mi universo. Mi hermana es más alegre y carismática, también muy talentosa en lo ecuestre, pero no tan apasionada; digamos que es más relajada. Mi hermano también es muy bueno, aunque su condición de no verbal hace que sea más complicado, pero no imposible. A pesar de sus desafíos, Niño tiene una conexión especial con los caballos, y ellos parecen entenderlo de una manera que nosotros a veces no podemos. Cerca de mi cumpleaños 18 y mi graduación del instituto, se lleva a cabo una de las muchas competencias locales de gran popularidad y renombre en el mundo ecuestre. Obviamente, participamos todos como el Equipo Sol y Luna en todas las disciplinas posibles. Yo quedé como campeona absoluta, mi hermano en su categoría acorde a su condición también, y mi hermana en tercera posición. Fue un día lleno de emociones y logros, donde cada uno de nosotros demostró su talento y dedicación. En fin, todos salimos triunfadores. Nuestros padres estaban súper contentos y orgullosos de los logros, sin hacer diferencias. Esa noche, acudimos a un restaurante para celebrar. Sentados todos juntos, discutíamos y hablábamos de los planes futuros míos en el mundo ecuestre, de mi hermana y su gran sueño de ser modelo de pasarela, y de mi hermano, que aspira a ser un gran instructor ecuestre. Yo, como siempre, me sentía segura y confiada, pues lo veía todo muy fácil al ser lo mejor de lo mejor. Pero Lottie no era tan optimista ni con ella misma, y desde ese día menos conmigo, pues se sentía un poco a la sombra de mi éxito. A pesar de la celebración, podía notar en los ojos de Lottie una mezcla de orgullo y tristeza. Sabía que, aunque éramos muy unidas, mi éxito a veces la hacía sentir menos. Decidí que, a partir de ese momento, haría todo lo posible por apoyarla en su sueño de ser modelo y asegurarme de que ella también brillara con luz propia.
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