CAPÍTULO TREINTA Y SEIS

1673 Words

— ¿Podría ponerlo de nuevo, por favor? Para Erick, aquellas simples palabras representaron una verdadera sentencia, el inicio de una terrible tortura que parecía no acabar nunca. Sintiendo el cuerpo pesado y el corazón acelerado, se levantó del sofá, caminó hasta el antiguo televisor portátil que habían conseguido únicamente para ese fin, y dio play al video en el pequeño botón del viejo DVD. —Permanezcan atentos, señores—pidió el detective—. Cualquier detalle, por pequeño que pueda parecer, podría llevarnos a descubrir el paradero de la señora Miller. A Erick, sin embargo, le había bastado con ver el video una sola vez para que las terribles imágenes se le quedasen grabadas a fuego en la memoria, por lo que apartó la vista y trató de escuchar lo menos posible. Contemplar cómo golpeab

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