Parte 2 continuación
Habíamos terminado de vestirnos, yo llevaba un vestido verde pegado al cuerpo solo hasta la cintura, luego se extendía con tiras entre verde y azul, era mi vestido favorito,
Malika llevaba un vestido celeste con volantes, le quedaba tan adorable, tenía unas sandalias blancas. Yo, en cambio, llevaba unas sandalias color marrón.
Nos acercamos a la multitud.
-Hola, ¿cómo estás? Hace mucho que no te veía. Le dije a una mujer de tez morena.
-celestia qué bueno es verte. Dijo la mujer abrazándome fuerte. Yo le devolví el abrazo
-Es bueno tenerte aquí querida, luz te presento a mi hija, ella es Malika tiene cinco años.
Acercó a mi hija para que la vea la mujer abrió los ojos de par en par y se tapó la boca
-Celestia tuviste una hija y no me lo contaste, es hermosa. Dijo la mujer poniéndose a la altura de la niña y saludándola.
-que tal cariño, yo soy luz. Encantada de conocerte. Extendió la mano hacia la niña.
-ho-ola, mucho gusto. Dejó a la niña, luego salió corriendo al ver a sus amigos.
-lo siento es tímida con la gente que no conoce ja. Le dije para que no se sintiera rechazada por la niña.
-No te preocupes, lo entiendo. Y quién es el padre. Dijo mirando a su alrededor.
-Yo soy su madre, eso es lo único que importa. Dije mirando hacia mi hija.
-está bien, es hermosa y esos ojos creo haberlos visto antes. Dijo la mujer pensando.
-Sus bellos ojos son únicos, no creo que los hayas visto. Tal vez lo has imaginado. Le dije, sabía que esos ojos se parecían a los de aquel lobo.
-si tal vez tienes razón, ven vamos a bailar, esta es nuestra canción. Dijo luz tomando mi mano, guiándome hacia donde se encontraban los demás bailando.
La seguí y bailamos por media hora. Hasta que me canse y le dije que iría al baño. Ella asintió y siguió bailando.
De camino al baño vi a mi hija, ella jugaba, estaba feliz. Entre al baño y salí después de seis minutos al salir no vi a mi hija. Volví a la pista y allí estaba bailando con luz. Eso significaba que le agradaba, me senté no muy lejos, tenía que observar, había más gente de lo normal. No conocía a algunos.
Estaba sentada y a lo lejos vi a los ancianos reunidos, Agatha me mira y me hace una seña para que me acerque a ellos, obedezco y me acerco.
-Buenas noches. Hice una seña de respeto bajando la cabeza.
- Buenas noches para ti también Celestia. Dijo Agatha.
-tenemos que hablar contigo. Dijo Dante con una mirada seria.
Asentí y los seguí hacia la cabaña de los ancianos. Al llegar había otras personas, las cuales solo conocía a Jasmín, que era de la aldea de dónde venía luz. Los miré confundidos.
-Celestia ha habido ataques a las aldeas vecinas. Dijo Agatha, con una mirada de preocupación.
-ataques, ¿quiénes han atacado? Pregunté un poco confundida.
-Sospechamos que han sido los hombres lobos. Dijo uno al que no conocía.
-porque estarían atacando a las brujas, ellos están muy lejos. Dije nerviosa.
-No lo sabemos, pero buscan algo o a alguien. Ya que toman rehenes y piden que les devuelva aquello que les pertenece.
- no sabemos que es así que hemos decidido juntar nuestras aldeas y así fortalecernos. Dijo Artiz.
-Bien, supongo que necesitan algo de mí. Les dije con una mirada segura.
-sí, Celestia, te necesitamos más que nunca, tienes que entrenar a los jóvenes. Prepararlos para un posible ataque. Dijo Agatha.
-Todos tendremos deberes a partir de mañana. Los niños y niñas también serán entrenados. Dijo Antía proponiéndole a los demás.
-Me parece perfecto, daré lo mejor de mí. Dije mirando a todos y bajando la cabeza en señal de respeto.
-creemos en ti Celestia. Dijo Cinnia. Ella casi nunca hablaba, así que me sorprendí. Asentí
- ¿bien si eso es todo puedo retirarme? Pregunté, tenía que buscar a mi hija, esto era peligroso.
-si ya puedes retirarte disfruta de la velada. Dijo Agatha.
Asentí gire sobre mis talones y salí de la cabaña en dirección a donde vi a mi hija
Pero ella no estaba allí, solo había luz bailando aún. No sé cómo no se cansa, me acerque a ella.
-¿Has visto a Malika? Le pregunté preocupada.
-ella dijo que la sombra la llamaba y salió corriendo en dirección al bosque. Dijo así sin más.
-que, y no pensaste en detenerla. Le pregunté casi gritando.
-lo siento, pensé que estaba jugando. Me dijo nerviosa.
Salí corriendo en dirección al bosque gritando su nombre.
-MALIKA. Grite. Mirando por mi alrededor mientras corría. Algo no está bien. Y lo se
-AHH.
-MALIKA. Grité y empecé a correr lo más rápido que podía en dirección de dónde venía el grito
Al llegar la vi tirada en el piso estaba llorando. Corrí y la abracé.
-Qué pasó estás bien. La miré examinándola, para ver que no tenga ninguna lesión.
-Mamá, el lobo, se la comió. Dijo abrazándome con fuerza.
-Hay que volver rápido. Alce a mi hija en mis brazos y comencé a correr.
-Celestia que ha ocurrido. Me dijo Artiz preocupado.
-Lobo. Fue lo único que pude decir. Antes de escuchar varios aullidos detrás de mí.